Una enfermera y un ex bancario, de maratón en maratón por el mundo

Karina Pasarín y Javier Vázquez suman más de cien pruebas en todo el mundo


lugo / la voz

Después de una noche de trabajo intenso en el servicio de urgencias del HULA, la enfermera lucense Karina Pasarín, de 41 años, sacó tiempo el pasado martes para correr diez kilómetros. Le acompañó Javier Vázquez Orejas, un ex bancario de 55, de Rábade. Corren por afición, no para competir. Su filosofía: «Si quieres puedes». Acaban de llegar de una dura prueba celebrada en Tokio y, ya están preparando nuevas salidas. Entre los dos suman centenares de pruebas celebradas en medio mundo. Les queda fuelle para mucho más porque, advierten, la edad no importa. «Indispensable: no ponerse excusas para no hacer lo que se quiera», recomienda Karina Pasarín.

Los 17 años que Pasarín lleva como enfermera le complicaron la vida a la hora de los entrenamientos básicamente porque tenía que estar pendiente del teléfono para saber a qué centro le tocaba ir al día siguiente. Desde que llegó a urgencias, las cosas cambiaron. «Por lo menos tengo una cartelera que me permite conocer anticipadamente los turnos para poder organizarme», recuerda.

Esta mujer, que acaba de pasar los cuarenta, está acostumbrada a que los caminos no sean fáciles. Tiene que combinar los entrenamientos con la atención a sus cuatro hijos. Recuerda que, aún embarazada, no dejaba de entrenar y eso le sirvió para tener unos buenos partos.

Karina Pasarín asegura que de pequeña siempre fue la «rarita» en el cole porque era de las pocas que hacía deporte. Eran otras épocas. Ella, desde los siete años, jugó al baloncesto, en el desaparecido Xuncas y posteriormente en el Triscos. De los 14 a los 18 hizo velocidad. Y aquí llegó con una larga lista de carreras por toda España y el extranjero. Corrió en Múnich, Moscú, Londres, Boston y Tokio. «Si me dicen que iba a hacer larga distancia, no me lo creo», explicó.

«Toma el dinero y corre»

Javier Vázquez Orejas trabajó en una entidad bancaria desde abril de 1991 hasta el año 2013. Un día le ofrecieron a él y a otros compañeros la posibilidad de una marcha incentivada y no lo dudó. Protagonizó, nunca mejor dicho, el toma el dinero y corre.

De chaval jugó al béisbol y al fútbol sala en Rábade y no fue hasta el 2010 cuando empezó a participar carreras populares. «Me ilusionaba hacer el maratón de Nueva York y lo conseguí en 2014. Lloré al pasar la línea de meta», dijo Javier que se marcó como meta hacer las seis grandes pruebas del mundo, «las seis majors». Le queda una: Chicago. Será el año que viene. Superó las de Londres, Berlín, Boston, Nueva York y Tokio.

Karina y Javier están en el Club Verxel, que les presta apoyo, sin embargo han de costearse los desplazamientos a las competiciones. El de Rábade consiguió que Oasis Hoteles, un grupo que solo tiene establecimientos en Cancún, le patrocine.

Los maratones sirven a Javier Vázquez, para fortalecer su actual profesión: organizador autónomo de viajes en grupos, con el soporte de la agencia lucense Almar. Se ocupa de numerosos desplazamientos de estudiantes de colegios, institutos y particulares.

Sus planes inmediatos: una prueba internacional en Venecia en septiembre de este año. El que viene, Boston y un deseo: «Me encantaría estar en el maratón que recorre la muralla china y también el «Big Five» que se celebra en Johannesburgo. Tanto él como Karina lo tienen claro: «Solo es cuestión de buscarse unas metas y superarse día a día para conseguirlas».

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