«Lugo es una población muy envejecida y la frecuencia de enfermedad renal es alta»

Mañana se celebra el Día Mundial del Riñón, que incluirá diversos actos en la provincia


lugo / la voz

Jesús Calviño lleva diez anos ejerciendo su profesión en Lugo. Es el jefe del servicio de nefrología del HULA y un tipo al que sus pacientes consideran casi de la familia. Es cercano, hace gala de ser del Celta en A Coruña, huye de los halagos, habla siempre en plural y se muestra devoto de su profesión, como todo el personal que trabaja en el servicio. Mañana, Día Mundial del riñón, su área de trabajo estará más a la vista que nunca.

-¿Cuántos lucenses padecen enfermedad renal?

-Aproximadamente en el área sanitaria -Lugo, Cervo y Monforte- hay como 500 personas en tratamiento sustitutivo de la función renal, la mitad están trasplantados y unos 230 o 240 están haciendo diálisis, o bien domiciliaria, o bien hospitalaria. ¿Cuántos están en lista de espera para un trasplante? Pues podría decirse que un 25 % de los que hacen diálisis. No todos los pacientes que hacen diálisis están en lista de espera para trasplantarse porque puede haber alguna contraindicación que por edad o por otras cuestiones no les conviertan en candidatos.

-¿Cada vez hay más gente joven con problemas renales?

-La mayor incidencia de la enfermedad renal se da en la edad avanzada porque a cuestiones como tensión y diabetes se une el envejecimiento. Lugo es una población muy envejecida, con una media de edad muy alta, y ya solo por eso la frecuencia de enfermedad renal es alta. Además, tiene un porcentaje muy elevado de diabetes vinculada probablemente con el estilo de vida y la obesidad. La gente joven, en general, si tiene enfermedad renal suele ser por malformaciones de nacimiento, problemas urológicos.

-¿Cuál es el arco de edad de pacientes que tienen ahora en diálisis?

-Pues el más joven tendrá 18 años, pero lo estamos tratando desde hace tiempo, y el más mayor más de 90. Con muchos años de enfermedad renal la mayoría de la gente está trasplantada, pero con relativa frecuencia hay pacientes con medias de 10 o 15 años en diálisis.

-Los trasplantes de donantes vivos se han convertido en una realidad. ¿Tienen alguna particularidad?

-El trasplante de un donante vivo siempre es un poquito especial. En primer lugar, para la persona que lo dona es un acto que tiene que ser totalmente voluntario y altruista, por eso tiene que tener una autorización judicial. Es el único procedimiento en medicina que requiere una autorización previa de un juez para que no haya ningún tipo de coacción económica, emocional ni ninguna circunstancia. Otra peculiaridad es que se puede hacer antes de empezar tratamiento con diálisis, por lo que disminuye el impacto que tiene para la persona el proceso de tener que hacer diálisis. Por último, hay pacientes que llevan mucho tiempo en lista de espera de trasplante de fallecido que no han tenido posibilidad, y el poder tener un donante vivo les hace acortar la lista de espera.

-¿Cuántas donaciones de este tipo se han llevado a cabo en el área sanitaria de Lugo?

-De memoria no tengo el dato, pero calculo que aproximadamente unos 30 o 35 en el área de Lugo con un donante vivo. Cada vez vemos este tipo de trasplantes con más frecuencia. La propia población está más sensibilizada, consciente de que la donación es segura. Mucha gente que lleva mucho tiempo en espera recurre a esta opción.

«El paciente que hace diálisis en casa está más integrado con su enfermedad y tiene medidas de autocuidado»

Cuando la enfermedad renal exige realizar diálisis esta puede tener lugar en el hospital o en casa, y dentro de esta, hay varias posibilidades. La toma de decisión es compartida y modificable.

-¿Qué diferencias puede haber entre la dialización en casa y la del centro hospitalario?

-La dialización domiciliaria es un proyecto de todos los nefrólogos del área sanitaria. Para nosotros ese paciente está más integrado con su enfermedad, tiene unas medidas de autocuidado y realmente va a ir mejor en el sentido de que está más sensibilizado con su enfermedad. Para la integración con su vida en domicilio está mejor siempre y cuando sea autónomo y pueda encargarse de su autocuidado.

-¿Esos pacientes responden a algún perfil concreto?

-En general es gente de menos edad y más autónoma, gente que todavía está en actividad laboral. Otro tipo de pacientes son niños, aunque afortunadamente no hay muchos. Luego hay un paciente muy mayor, puede que dependiente, al que para evitar traslados alguna persona de la familia con mucha dedicación, sacrificio y mucho amor, le ayuda a hacer la diálisis. Nosotros procuramos que eso no sea la norma, no cambiamos la salud de una persona por la salud y el bienestar de otra. Aunque hay gente con gran bondad que se sacrifica.

-¿Para evitar llegar a la enfermedad renal, hay alguna prevención?

-En general lo que recomendamos a los pacientes para prevenir es una dieta saludable con abundantes líquidos, frutas, vegetales, sin alcohol. También especial atención a los antecedentes de tensión arterial y diabetes. Tratar de no tener sobrepeso y hacer ejercicio.

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