Dos firmas se ofrecen a desalojar una casa okupada de As Gándaras

Una de ellas ya ha contactado con los propietarios para hacerlo gratuitamente


LUGO / la voz

Dos empresas se han ofrecido a desalojar la casa de Maruja, una de las dos viviendas okupadas en As Gándaras. Una de las firmas es Desokupación Legal, con sede en Madrid, y la otra, Desokupa, que opera sobre todo en Barcelona. «Como sabemos que nuestros dirigentes políticos no están haciendo nada para ayudar a estas familias de Lugo, nos ofrecemos, gratuitamente, a ayudar a estas personas a recuperar su vivienda», dice Daniel Esteve, gerente de una de ellas, a través de un vídeo difundido en su página de Facebook. Ya se puso en contacto con Margarita Reguera, sobrina de la antigua propietaria, por medio de esta red social tras verla en la tele.

«Quedamos en llamarle mañana y nos dijo que podría venir la semana que viene», explica la afectada, que quiere resolver la situación cuanto antes. La repercusión nacional que ha tenido el conflicto de okupación en este barrio lucense ha llevado a mucha gente a interesarse por su caso. La propia Margarita relataba hace días a este periódico que su tía ahorró durante años, apañando nueces y castañas, para poder construir su casa situada en Agro do Monte. Muerto su primo, hace algo más de un año, el inmueble quedó vacío y se convirtió en un objetivo deseable para los okupas que merodeaban por la zona.

«Antes habíamos conseguido desalojar a otros, pero cuando se fueron se quedaron los que están ahora», cuenta con desesperación Margarita. Salir en los medios de comunicación la ha ayudado a visibilizar su caso y obtener ayuda. «Un abogado se puso en contacto con nosotros después de ver Comando Actualidad el domingo», relata. Les explicó que el proceso penal que habían iniciado era la vía más lenta para sacar a los habitantes indeseados de la casa de su tía. «Nos dijo que así podíamos obtener una condena o una indemnización, pero no el desahucio, que es lo que queremos», prosigue. El letrado se ofreció a conducir el asunto por lo civil y por un precio menor.

La rebaja le vendrá bien a esta familia porque tanto ella como su marido están ahora mismo en paro y atraviesan dificultades económicas. Juntos cuidan de un hermano de ella que sufrió una hemorragia cerebral hace 12 años y quedó postrado en una cama con una minusvalía del 79 %.

Modificaciones en la vivienda

El marido de Margarita Reguera estuvo dentro de la casa de Maruja el pasado domingo. Los okupas le dejaron pasar para que echase un vistazo y comprobase que la conservan en buenas condiciones. Aseguran que han realizado cambios, moviendo muebles y alterando la distribución. La familia que se ha metido dentro está dispuesta a pagar 300 euros mensuales y a realizar un contrato de alquiler para poder quedarse allí, así lo manifestaron en un par de notas que dejaron pegadas en la puerta de la casa, pero la situación de multipropiedad de la vivienda complica la negociación. Uno de los okupas de la casa de Maruja explicaba a La Voz el pasado lunes que su raza es un problema para encontrar un lugar en el que vivir con sus hijos, porque los propietarios suelen dan marcha atrás cuando ven que son gitanos.

La multipropiedad del inmueble complica la negociación

Son entre 16 y 17 los propietarios de la casa que Maruja tenía en Agro do Monte, ahora okupada. «Mi madre tenía siete hermanos y ahora además de dos tíos, están varios primos, aunque solo yo quise firmar la denuncia», explica Margarita Reguera. Cuenta que cuando su tía murió, su hijo se quedó en la casa, pero falleció también en septiembre del 2017, «por culpa de las drogas». No dejó testamento y ahora falta por resolver la herencia, pero cuenta que entre primos y tíos vivos la propiedad se la dividen más de 15 personas. «Mucha gente me ha preguntado si me compensa todo este lío, pero lo hago por mi tía, que sé lo que trabajó para poder tener esta casa», explica Margarita. Habló con sus primos sobre tapiarla en cuanto sean capaces de desalojar a la familia que se ha instalado en ella, porque entienden que es la única manera de evitar que vuelvan a habitarla de forma ilegal, aunque tampoco se ponen de acuerdo entre ellos sobre quién correrá con los gastos de la obra.

Conflicto okupa en As Gándaras: «Nos sentimos presos en nuestras casas, pero cualquiera las deja solas»

MARTA DE DIOS
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Continúa el conflicto entre vecinos y okupas en el barrio lucense de As Gándaras Continúa el conflicto entre vecinos y okupas en el barrio lucense de As Gándaras

Los vecinos del barrio lucense de As Gándaras dicen que no salen a la calle tranquilos por miedo a los okupas

Llevan años peleando contra los okupas, pero en los últimos meses la situación en el barrio lucense de As Gándaras se ha enquistado todavía más. Hartos de sentirse vulnerables y expuestos, los vecinos han decidido hacer ruido. El pasado domingo, un grupo numeroso recorrió las calles del barrio y terminó delante de una de las casas ocupadas. «Cuando los desahucian se van, pero dejan a otro dentro y hay que volver a iniciar todo el proceso», denuncia Prudencio González con impotencia. Este vecino participó en la manifestación del fin de semana y dice que los okupas que actúan en su barrio «no son okupas por necesidad, lo son por dinero. Venden en el mercadillo las cosas que les dan en Cáritas y en la Cruz Roja, eso quiere decir que no las necesitan».

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