«Empezaba a sentirme incómoda con la política»

La veterana socialista Margarta Pérez Herraiz deja la primera línea y lamenta que en los debates se haya perdido «seriedad y respeto»


lugo / la voz

Margarita Pérez Herraiz (Lugo, 1955) se jubila. Pone fin a una fructífera etapa como diputada en el Parlamento y en el Congreso. Y lo hace igual que como llegó y a como desarrolló su actividad política: con discreción, con seriedad y, sobre todo, con responsabilidad y lealtad hacia el PSOE, en el que milita desde 1977. El paso del tiempo le ha dejado alguna decepción política, pero sin reproches, y una reflexión común a una generación de españoles que comienzan a decir adiós a sus carreras tras estar en primera línea política desde la llegada de la democracia. Ahora, como si se hubiese sacado un peso de encima, pero con gratitud a sus compañeros, reconoce que se dedicará a una vida más hogareña y familiar.

-Ha llegado el final.

-Ya estaba mentalizada desde hace tiempo, no me llevé un disgusto porque no se me tenga en cuenta para la siguiente legislatura, pero ya me apetece no tener que hacer nada (risas). Siempre me interesó la política, con su parte de espectáculo o de teatro, pero creo que en la actualidad se está alterando la proporción de forma peligrosa para la sociedad. Y esto me hacía a veces sentir una situación de incomodidad.

-¿Está decepcionada con la política que se ejerce ahora en el país?

-Es que en los últimos quince años he visto una evolución hasta llegar ahora a una situación peligrosa, que no le veo solución. No creo que exista la posibilidad de hacerlo de otra manera, con más sensatez, racionalidad, un debate sereno, con más respeto. Acabo de leer un libro, Cómo mueren las democracias, que podría resumirse en que la política y el poder necesitan contención y respeto mutuo, y en estos momentos ni veo contención ni respeto. La política de ahora se hace en base a demonizar al de enfrente y eso nos lleva a otro problema, porque vivimos un momento en el que el Congreso está más fraccionado que nunca, los acuerdos son más necesarios que nunca, y a la vez parecen más imposibles que nunca.

-Entonces, ¿fallan los líderes políticos?

-No, lo que ocurre es que la sociedad no lo percibe como un problema, la política que demanda la sociedad es de confrontación. Por eso me preocupa la falta de reflexión y de entendimiento entre diferentes partidos. Cuando la política solo se rige por consignas positivas y negativas, por buenos y malos, el margen de debate es nulo. Y así es muy difícil hacer política de otra manera. No puedes dejar de seguir la ola del votante. Fuimos llevando entre todos la política a determinadas pautas que ahora es difícil de reconducir. Porque en las pautas los partidos somos similares, aunque en las ideologías somos diferentes. Pero quién asume el riesgo de hacerlo de otra manera. ¿Cómo resolvemos este problema?

-¿Y cómo ejerció usted la política?

-Yo no estuve para hacer mi política, estuve para hacer la política del PSOE. Eso sí, siempre tengo espíritu de Pepito Grillo y sé que no me ayudó. Critiqué la demagogia y los que me conocen saben que siempre fui honesta, sincera, leal, responsable, discreta, seria... Además, nunca fui mediática, ni me gusta, ni me va, ni lo considero mi papel, y eso creo que lo valoró el partido.

-¿Y cómo fue su trabajo como diputada?

-Pues desde mi etapa en el Parlamento fui pasando por diferentes tipos de comisiones, que me obligaron a formarse en asuntos que no conocía, desde los más afines a igualdad, sanidad, pensiones o cooperación, hasta economía, pesca, agricultura o industria. Los diputados trabajan más de lo que la gente cree. Siempre uso el mismo símil: ¿el abogado trabaja solo el día del juicio? Los períodos que no hay sesiones, aprovechas para trabajar a fondo estudios y preparar alternativas que requieren esfuerzo.

-¿Y cómo defendió los intereses de Lugo?

-Pues voy a decir una cosa que puede sonar rara, pero yo me considero más diputada de ideología que de territorio, aunque también porque nos eligen por unas circunscripciones. Hice todo el seguimiento y presión que pude de las cuestiones especifica de Lugo, por ejemplo denuncié la paralización del primer proyecto de intermodal, avisé que el PP no iba a hacer un AVE a Lugo o puse encima el debate de la mala conservación de la A-6. Pero las mayores cuestiones que se deciden en el Congreso y lo que más afecta es la política de pensiones, educación, becas, salarios... y más especialmente a una provincia como Lugo. Siento más la representación ideológica, quizás por eso no me gusta el modelo inglés, unipersonal. Prefiero que estén representadas todas las ideologías.

-¿Quiénes la apoyaron más en política?

-Me apoyaron todos y no me apoyo ninguno, más que me quisieran mucho, no molesté mucho a nadie. Eso sí, me sentí bien acompañada, lógicamente con Orozco, Besteiro, Blanco, Ricardo, entre otras cosas porque somos de la misma época. Curiosamente, ahora mantuve más contacto con diputados más jóvenes.

-¿Qué consejos le daría a su sucesora en la candidatura del PSOE por Lugo?

-Dedicación seguro que la va a tener, pero a ello me gustaría que se le sumase reflexión y seriedad, quizás porque son mis características.

-¿Y cómo será el futuro de Margarita Pérez Herraiz?

-Pues jubilarme y por lo tanto me dedicaré a no tener que... Desde joven siempre estaba con «tengo que, tengo que...» y ahora lo principal es que por fin «no tengo que». Haré de niñera y de ama de casa (risas).

«Rajoy es mejor político que la caricatura que se hizo de el»

Margarita Pérez Herraiz coincidió como diputada con varios presidentes tanto en su paso por el Parlamento como por el Congreso, con lo que fue testigo de sus principales protagonistas.

-¿Qué opinión tiene de Fraga?

-Lo considero un político excepcional, no compartía ideología con el, pero fue un gran profesional de la política.

-¿Touriño?

-Fue una grandísima pena que solo estuviese cuatro años, porque ese gobierno empezaba a cambiar algunas cuestiones en Galicia que no dio tiempo para darle continuidad. Un paso necesario y tristemente corto.

-¿Feijoo?

-De cara a los ciudadanos parece que lo hace bien porque tiene alta estabilidad. Probablemente funcione mejor su imagen que su realidad.

-¿Zapatero?

-Tuvo el problema que nos pilló una crisis que hubiera devastado a cualquier gobierno. La segunda legislatura empezó en plena crisis y creo que daba igual quien estuviera gobernando, estaba todo imposible de reconducir, había que haberlo hecho antes. En la primera legislatura hizo grandes avances sociales y de igualdad.

-¿Rajoy?

-Mucho mejor político de lo que algunos despectivamente dicen. No comparto ideología y no me parecen adecuadas sus políticas, y la forma en que afrontó la crisis fue con un alto coste para la mayor parte de la sociedad. Pero no comparto la imagen, la caricatura que se traslada de Rajoy por sus expresiones peculiares, que eso es compatible con una gran cabeza, que la tiene.

-¿Pedro Sánchez?

-Estuvo gobernando en unas circunstancias difíciles. Éramos 84 diputados, ni siquiera con el apoyo de Podemos llegamos, y el resto de diputados por un lado están en una batalla independentista que los obsesiona y condiciona su actuación y por otro, hay grupos de derecha, como PNV o PdeCat. Era un puzle imposible. Así, no quedaba más remedio que convocar elecciones. Los números daban para una moción de censura pero no para gobernar. No quedó más salida que la moción de censura, y duró lo que duró. Eso sí, en poco tiempo se han ido dando pasos para girar de un gobierno de derechas para otro de izquierdas.

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