Yacimientos de oro verde en Abadín

La campaña del grelo alcanza su máximo protagonismo en torno al carnaval


VILALBA / LA VOZ

Hay fincas que son un filón. Cuando el invierno anda por su ecuador o en su segunda mitad, de terrenos como algunos del municipio de Abadín salen grelos en todo sus esplendor. El producto goza de reconocida calidad, y la cercanía del antroido dispara el interés por esta verdura, imprescindible para todo cocido que se precie.

Una cultivadora como Marina Cendán, residente en la parroquia de Baroncelle, conoce de cerca las claves de la cosecha, así como el cambio experimentado por el producto. Hace décadas, los nabos, que al florecer dan el grelo, se usaban como alimento del ganado vacuno o porcino. Hoy, en cambio, ella tiene una clientela más o menos fiel que le compra la mercancía con regularidad.

Las claves de una buena cosecha parecen depender mucho más de las condiciones meteorológicas y de la calidad del terreno que de otros factores. «Pode chover algo na semente», dice Cendán, que también advierte del peligro de noches muy frías en otoño y de una abundancia de heladas en diciembre y en enero. «Así quéimase moito», afirma esta cultivadora, que también recalca, de todos modos, que «o nabo é moi resistente».

Para que las fincas estén en buenas condiciones, es conveniente, dice, echar algo de purín o de estiércol en la tierra la víspera o el mismo día en que realiza la siembra. No obstante, sí parece que unas zonas son mejores que otras. A Xesta parece actuar como una cierta barrera, más allá de las nieblas que aparecen a un lado o a otro, y Marina Cendán asegura que los grelos chairegos tienen mejor calidad que los mariñanos.

En cambio, no se atreve a opinar que los grelos de un lugar sean más sabrosos que los de otro. En municipios como Monfero (A Coruña) se cultivan grelos de amplia fama, cuestión que a esta cosechera de Abadín no le merece rechazo: «Cada un defende o seu», afirma.

Lo que sí defiende Cendán, en cambio, es la necesidad de saber prepararlo. «É importante cocelo ben para que perda acidez», dice. Pero aunque estas semanas, con los días grandes del carnaval a la vuelta de la esquina, son los de mayor consumo, hay posibilidad de saborear esta exquisitez de la tierra guardándolos en el congelador para usarlos más adelante. «Eu métoos en bolsas e téñoos para todo o ano», explica esta vecina de Baroncelle, que aprecia los grelos por su característico sabor. «Hai quen di que non lle gustan, pero a min gústanme moitísmo», confiesa.

Un producto que tiene arraigo en Galicia y poca presencia fuera

El grelo se vende, envuelto en manojos, a particulares. Esa parte de la producción es «pouca cousa», ya que entrega la mayoría a una cooperativa de Melide y a una empresa de Vilalba. De todos modos, la abundancia del cultivo y su arraigado consumo en Galicia contrastan con una salida aún escasa fuera de la comunidad. José Manuel Prieto, responsable de la firma vilalbesa Obefield, afirma que el producto posee condiciones para penetrar en otros mercados, aunque recalca que «hai que saber vender». Su empresa, por ejemplo, manda a Navarra una pequeña cantidad, si bien admite que es un volumen insignificante para las posibilidades que ofrece el grelo. De todos modos, Prieto admite que hay que enseñar a preparar el grelo para lograr que entre en otros mercados.

Una mercancía que da trabajo y cuyo precio no siempre resulta rentable

El cultivo del grelo no resulta especialmente laborioso, dice Marina Cendán. Cuestión distinta, en cambio, resultan la recolección y la preparación antes de la venta. Tampoco el relevo generacional, igual que ocurre en otros sectores del medio rural, está plenamente garantizado. En Baroncelle, actualmente, solo quedan dos personas que cosechen y vendan grelo regulamente. Los precios, a veces, tampoco parecen invitar al cultivo. «Que che paguen o quilo a 30 céntimos. Por favor...», se queja Marina Cendán.

El sábado, nueva edición de la feria anual promovida por el Concello abadinense

Mañana, en Gontán, se celebra la feria Expogrelo, organizada por el Concello de Abadín. El certamen, que alcanza ya las 14 ediciones, fue concebido como una forma de promocionar esta cultivo, muy presente en muchas de las parroquias del municipio, y para ello se buscó una fecha que suele estar cerca del carnaval, uno de los momentos de mayor venta.

A las diez de la mañana empieza la feria, después de que se hayan asignado los expositores a los vendedores presentes. El programa diseñado por el Concello incluye también actuaciones musicales, fijadas para las doce del mediodía, y degustaciones de platos preparados con grelos media hora más tarde. A la feria suelen acudir cosecheros de grelos de diversas parroquias, aunque también asisten vendedores de otros productos alimentarios relacionados con las jornadas de carnaval.

En un día como el de mañana, los grelos se venden en manojos de un kilo, a un euro.

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