La pintura revive a decenas de mojones de la N-VI mientras otros agonizan en el olvido

Los marcadores kilométricos fueron restaurados entre Pedrafita y Becerreá, pero el resto están a la espera del pintor


lugo / la voz

Unos están a salvo. Otros agonizan con una simple capa de pintura blanca o sin nada. Así es la vida de los casi setenta mojones (según recogen estadísticas elaboradas por particulares y colgadas en Internet) que tiene la N-VI a su paso por la provincia de Lugo. Los hitos kilométricos, como una parte del patrimonio nacional en peligro, están restaurados y lucen los colores rojo y blanco, que distinguen las carreteras nacionales, entre Pedrafita y Becerreá. El último que está reluciente se encuentra a la salida de esta última localidad, en sentido A Coruña. A partir de ese, la situación de lo marcadores kilométricos es dispar. La mayoría recibió una capa de pintura blanca, pero el pintor con el rojo para su parte superior no acaba de llegar. Quizás se acabó el presupuesto.

Estas señales, hechas con piedra y cemento, con un diseño que permite a los usuarios de las carreteras ver la información de una de sus dos caras, dependiendo del sentido de la marcha, son legendarias en las carreteras nacionales. Se las conoce como los mojones del Plan Peña porque fueron incluidos en el Plan General de Obras Públicas del año 1939, elaborado por el primer ministro del ramo del gobierno de Franco, Alfonso Peña Boeuf.

Los hitos de cemento comenzaron a sustituir a otros de cantería en los que los canteros hacían figurar el kilómetro de la vía y, en algunos casos, la distancia a las ciudades más destacadas. En la N-VI, a su paso por la provincia de Lugo, aún se conservan algunos marcadores de granito.

Los mojones, que ahora están siendo puestos en valor, fueron colocados de forma paulatina en las carreteras lucenses a medida que el antiguo MOPU (Ministerio de Obras Públicas) fue teniendo existencias. Es posible, dicen veteranos camioneros, que algunos de los que ahora están en fase de restauración van camino de los sesenta años.

Los cambios de trazado y las ampliaciones de la N-VI en la provincia fueron desastrosas para los mojones. Muchos de ellos desaparecieron y otros fueron arrasados. «De tódolos xeitos, aguantaron bastante ben unha grande partida deles. Hai que ter en conta que non quedou un só en pé no tramo coruñés da N-VI, polo menos hasta pasada a costa do sal», apuntó ayer un camionero lugués. En varias carreteras lucenses fueron arrancados y alguno acabó en jardines privados.

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