«Necesitamos más familias acogedoras para niños de Lugo en exclusión social»

Técnicos de Cruz Roja señalan el aumento de menores que buscan un hogar temporal


lugo / la voz

Cuando los menores de edad se quedan desprotegidos de sus padres biológicos (las causas pueden ser múltiples) arranca un proceso en el que las personas de su entorno (abuelos, tíos, vecinos) pueden hacerse cargo de los niños. Pero existe otro estadio, el de los niños que no tienen a nadie que se pueda hacer cargo de ellos. Es en ese momento cuando cobra protagonismo la figura de la familia acogedora.

Desde hace años, la Xunta, la administración que se encarga de la tutela a este tipo de menores, utiliza un programa de la Cruz Roja fundamental para buscar un hogar acogedor para los niños y chavales de menos de 18 años. Se trata del programa de acogimiento familiar que dirigen desde el 2008 Carmen Fernández y Andrés Escobal. Ambos se encargan de informar y formar a las familias que deciden dar el paso de participar en la red de familias acogedoras, además de hacer el seguimiento y control de cada uno de los casos que tramitan desde la sede de la Cruz Roja de Lugo.

El 2018 ha sido un año complicado y el 2019 arrancó con más casos de menores a los que hay que buscar una familia temporal. «Necesitamos con urgencia más familias acogedoras, porque las casuísticas que nos encontramos obliga a que necesitemos de familias adaptadas a las circunstancias del menor», explica Escobal.

Y es que cuando tienen que ofrecer a la Xunta una familia idónea para el menor se encuentran con situaciones muy variadas que a veces les impide poder aportar la familia más acorde con la necesidades del niño: «A veces necesitamos familias que vivan cerca de los padres biológicos, otras es necesario salir de ese entorno, en otras es importante mantener el vínculo del colegio, en ocasiones todo lo contrario; luego está el factor campo o ciudad, porque hay niños que se adaptarán mejor dependiendo del lugar, también que tengan o no tengan otros niños en la nueva casa...», explica Escobal.

En la actualidad trabajan con 40 familias de la provincia, de las que entorno a 15 son de la capital lucense. Tienen familias de diferentes modalidades, predominante las monoparentales, pero también parejas de hecho registradas o matrimonios del mismo o de diferente sexo. Y en cuanto a las edades registran a personas de más de 60 años y a otras de 30. «En la actualidad tenemos 19 familias acogiendo menores y hay 21 esperando, pero nos está ocurriendo que a lo mejor ninguna de ellas es la que necesitamos, por eso queremos hacer un llamamiento a los lucenses para que se informen sobre este programa y se animen a participar».

Los interesados en forma parte de esta red de la Cruz Roja en Lugo deben de pasar por un curso obligatorio de formación de 20 horas donde tanto Carmen como Andrés les enseñan pautas y aspectos que deben de conocer: explican la terminología legal, cómo se regulan los regímenes de visitas con los padres biológicos, situaciones de convivencia diaria y preparación para el momento de la despedida, ya que las familias acogedoras no pueden adoptar. «Intentamos romper ideas preconcebidas, porque ni las familias se deben considerar héroes que van a ayudar a unos pobres niños ni estos son un desastre social. No se trata de darle una cama y comida a un niño, sino que entran en juego conceptos emocionales, luchas con la administración y las relaciones con los padres biológicos».

Los miedos

La experiencia de Carmen y Andrés en el programa es un valor a favor de las familias acogedoras. Conocen bien los miedos de las que dudan si entrar o están iniciando sus primeros acogimientos. «A despedida é o gran medo, seguido tamén das relacións cos pais do menor, pero traballamos con eles nestes aspectos e sempre lles recordamos que os pais agradecen o esforzo que realizan os acolledores porque queren o mellor para os seus fillos», explica Carmen Fernández.

La situación en la que se encuentran los padres biológicos son diversas, pero señalan que cuando se da la posibilidad de que coincidan con la familia acogedora siempre hay buena conexión. Y sobre el momento de la despedida, tanto Carmen como Andrés van preparando con tiempo ese momento y les recuerdan que deben afrontarlo con naturalidad: «Les decimos que a lo largo de la vida se van despidiendo y conociendo a gente nueve», señala Escobal.

Más bebés

Con respecto a la edad de los menores pueden ser desde los 0 a los 18 años. Indican que desde que entró en vigor en el 2015 la ley de adopciones y acogimiento, las autonomías apuestan porque los niños de 0 a 6 años no vayan a centros de menores y sí descansen en familias. Esto ha provocado un aumento de bebés que necesitan cuidados. Y es aquí donde entra de nuevo la necesidad de tener una amplia casuística de familias en Lugo, ya que, como señalan, un bebé necesita de un adulto a disposición las 24 horas. Otro problema que afrontan es cuando se encuentran con hermanos, y uno de ellos le lleva una diferencia de edad grande al resto.

Los padres dejan a sus hijos por falta de dinero, consumo de sustancias o enfermedades

Los motivos que llevan a los padres a necesitar que la Xunta se haga cargo de la tutela de los menores es variada: un ingreso en el hospital, una enfermedad grave de uno de los padres, situaciones de violencia de género, familias con graves problemas económicos que no pueden mantener a sus hijos o por culpa del consumo de diferentes sustancias.

Los técnicos de la Cruz Roja de Lugo explican que la crisis no ha sido un factor determinante en la provincia para que se necesitan más o menos acogimientos debido, sobre todo, a la estructura social de las familias y las relaciones vecinales, especialmente en el rural, donde la sociedad está más integrada y arraigada.

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