Volodymyr Gerun: «Me encanta cocinar y el marisco»

El pívot ucraniano con cara de niño asume con normalidad los elogios


La primera impresión que desprende el jugador ucraniano del Cafés Candelas Breogán, uno de los pívots más duros de la ACB, Volodymyr Gerun (Dniopropetrovks 1994), es que nos encontramos ante un gigante con cara de niño y que resulta complicado de entender que sea uno de los ogros de la máxima categoría del baloncesto nacional. Sus 2,08 metros de estatura y 110 kilos de peso le permiten dar la cara ante los colosos de la pintura en una temporada en la que se está consagrando en la élite. Su fama de rocoso todavía es más complicada de comprender cuando reconoce sin cortapisas que le encanta cocinar y las películas románticas. Eso sí, siempre que esté acompañado de su novia

-¿Cómo empezó en el baloncesto?

-Se puede decir que un poco de casualidad. Practicaba muchos deportes como el yudo, la natación o el kárate, pero todos me parecían realmente aburridos. A los 10 años conocí el baloncesto y desde ese momento ya no lo abandoné.

-¿Fue siempre un niño grande o dio el típico estirón?

-En mi caso nunca hubo dudas sobre mi tamaño, fui grande desde el día de mi nacimiento.

-¿Cuándo llegó a pensar que podía ser profesional del baloncesto?

-Cuanto tenía unos 13 años y me eligieron como jugador más valioso de un torneo en mi país, Ucrania. Ese día pensé que podía ser un profesional de este deporte.

-¿Cómo se explica que un ucraniano se forme como deportista en Canarias?

-Es relativamente sencillo. Cuando tenía 16 años me llamaron de Canarias para decirme que me habían visto jugar y que si quería seguir aprendiendo gratis, tanto en el colegio como a jugar al baloncesto, y con muchas opciones de dar el salto a Estados Unidos me daban la oportunidad de hacerlo. La repuesta por mi parte era sencilla.

-¿Qué recuerdos tiene de su periplo en USA?

-Magníficos. Estados Unidos es mi país favorito, después de Ucrania. Me encantó estudiar allí y aprender muchas cosas, como la disciplina que tienen. Lo peor fue que me pasé tres años sin ver a mi familia y eso tengo que reconocer que es muy duro.

-¿Cómo estuvo en tantos equipos diferentes, a pesar de ser casi un millennial?

-La única explicación es que siempre busco en mi carrera la posibilidad de mejorar y por lo tanto cada vez que cambio de club es para dar un paso adelante con la intención de mejorar en mi carrera.

-¿Qué supuso que le fichara el Barcelona?

-Cuando llegas piensas siempre en el primer equipo, pero la realidad es que resulta muy complicado llegar debido a la gran cantidad de extraordinarios jugadores que militan en la primera plantilla. En mi caso también hay que considerar que llegué al club en una temporada en la que los resultados no eran bueno y había mucho estrés, por lo que no era normal que el entrenador se arriesgara poniendo a gente de la base. La verdad es que fue un año en el que aprendí mucho con un entrenador como Alfred Julbe en el Barcelona B.

-¿Jugaría en el Real Madrid tras su pasado culé?

-Sin comentarios -dice antes de explotar en una gran carcajada-.

-¿Qué supuso ser el mejor pívot de la LEB Oro la pasada temporada?

-Es bueno y me reafirma en que estoy haciendo las cosas bien en la pista, pero la verdad es que no me fijo casi nada en esas cosas.

-¿Cómo fue capaz de adaptarse de inmediato a la ACB?

-Sobre todo con mucho trabajo y mentalidad de ejercitarme cada día al máximo. Después de entrenarme con grandes jugadores como los del Barcelona sabía que podía estar a este nivel.

-¿Cuál fue el motivo de escoger el Breogán?

-El entrenador, Natxo Lezkano, hablo conmigo y me dijo que si trabajaba duro iba a tener oportunidades de jugar en la ACB, así que me decidí de inmediato.

-¿Cómo explica que alguien tan joven domine los rebotes y sea el MVP de una de las jornadas en la ACB?

-Siempre lucho al máximo por los rebotes y el trabajo da sus frutos. Ser MVP está bien, pero no me preocupa en exceso, ya que mi meta es ayudar siempre al equipo y conseguir la permanencia.

-¿Cómo está viendo al equipo?

-Nuestra realidad es que las lesiones nos están perjudicando mucho y merman notablemente el rendimiento del equipo. Por otra parte, considero que el rendimiento de todo el grupo está resultando muy bueno y hemos demostrado que somos capaces de imponernos a cualquier rival, por lo que el balance es positivo.

Volodymyr Gerun es, sobre todo, una persona de gustos sencillos, amante de su familia y con aficiones que habituales en el más común de los mortales. En las distancias cortas es un tipo simpático, asequible y con un gran sentido del humo. De los que incluso hablan castellano en la intimidad.

-¿Cuáles son sus aficiones principales?

-La verdad es que me encanta cocinar. No suelo comer casi nunca fuera de casa, ya que me encanta estar con mi familia y comer casi siempre en casa. También me apasiona el cine.

-¿Qué tipo de cine le agrada más?

-Me encanta la comedia y también las de argumento romántico, sobre todo cuando estoy con mi novia -dice entre carcajadas- y coreado por su compañero Norel, presente en la entrevista.

-¿Le gusta alguna comida en especial?

-Tengo que reconocer que soy un enamorado de la comida española en general, pero si tengo que elegir un plato en particular me quedo con el marisco, es una de mis grandes debilidades.

-¿Qué le parece Lugo para vivir?

-Es una ciudad pequeña y con encanto que carece de algunas cosas de las grandes urbes, pero me gusta mucho, especialmente el centro y los excelentes restaurantes que tiene en los que sirven una comida exquisita.

-¿Se siente querido en Lugo?

-Muchísimo, la verdad es que la afición del Breogán es increíble, tanto por su apoyo en la pista como por su cariño en general.

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