Usan sopletes para descongelar tuberías y dar de beber a perros en la Protectora

El ascensor  del centro médico de Castro de Ribeiras de Lea se bloquea con temperaturas bajo cero


Lugo, Vilalba / la voz

A la complicada situación que habitualmente afronta la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Lugo, debido a la avalancha de animales abandonados, se suma desde hace unos días que el albergue de Muxa esta congelado debido a temperaturas que en el lugar superaron los cinco grados bajo cero. Hay serias dificultades para que los perros puedan beber porque la red de agua está congelada. En los últimos días tuvieron que valerse de sopletes para descongelar las tuberías y facilitar el paso del agua.

Además, muchos de los animales tienen que soportar esas temperaturas polares porque hay deficiencias en los caniles. Los voluntarios y otras personas se están movilizando a través de las redes sociales para conseguir inmediatamente ayudas. Piden mantas y serrín, entre otras aportaciones. De todos modos todo eso, dicen algunos socios, no es más que un remiendo temporal porque lo que sería necesario es afrontar la mejora y ampliación de las instalaciones, algo que está previsto, pero no llega porque la obra depende de la Diputación y no de la Protectora.

«La realidad del albergue estos días: un frío terrible. Todo congelado. La bañera era un bloque de hielo; los perros con sed; tuberías congeladas. Todo lleno de hielo...». Este es el texto de uno de los comunicados que la sociedad dio a conocer a través de la cuenta de Twitter. El colectivo reclama «conciencia y ayuda». La petición era de donaciones de pienso, mantas, cartones, serrín y periódicos. Pero, por encima de todo se necesitan, expresó una directiva, acogidas y adopciones. En estos dos puntos está la gran clave, aseguran en la sociedad.

A las once y media de esta mañana la temperatura en el albergue, que se encuentra en un zona que en el invierno es bastante umbría, rozaba los dos grados bajo cero. Por la noche, el termómetro posiblemente bajó otros tres grados a pesar de que no fue la del lunes la noche más fría de esta ola de «xeadas».

Cada mañana, los trabajadores del albergue tienen que enfrentarse a la complicada situación de disponer de agua corriente. Estos días hay un protocolo especial. Al marchar, hay que abrir los grifos para que las tuberías queden vacías y tratar de que al día siguiente el agua pueda circular sin problemas. Aún así, hay graves dificultades. A mayores, cada mañana hay que echar manos de los sopletes.

Los trabajadores de la instalación de la parroquia de Muxa, además, tienen que arrancar el hielo que hay en algunos puntos. La situación es tan problemática que mantas o cartones pueden ser insuficientes.

Los animales llegaron a estar estos días a cinco grados bajo cero en sus jaulas

La instalación eléctrica es de los años 80

La instalación eléctrica del albergue de la Protectora es de los años ochenta. No llega a los caniles. Esto hace que sea muy complicado dotar a estos de algún sistema que permita frenar el frío en temporadas como la actual. Una solución podrían ser lámparas especiales o un sistema de calefacción, pero todo eso es impensable actualmente.

Los voluntarios recuerdan, además que mantas y cartones se empapan rápido y transmiten humedad.

Las esperadas obras de ampliación están presupuestadas en casi 350.000 euros

Socios y voluntarios de la Protectora aguardan que, de una vez por todas, se amplíe el albergue y que esta pueda tener unas mejores condiciones para los perros y otros animales allí acogidos. Ayer, por ejemplo, eran más de 350 los canes que atendían en este espacio de Muxa.

La historia de la ampliación del albergue es larga. Hay que retrotraerse por lo menos al año 2008 cuando la Diputación, gobernada en aquel entonces por el socialista José Ramón Gómez Besteiro, anunció que cedería al Ayuntamiento de Lugo la parte necesaria de la finca A Codeseira, situada en Muxa, al lado de las actuales instalaciones del albergue para la construcción de uno nuevo. La finca en cuestión tiene 41.000 metros cuadrados y había sido construida en el año 1975 por la institución provincial para construir un nuevo hospital. En su momento, el alcalde socialista lucense, López Orozco, también había dicho que en el presupuesto de 2008 estaban contemplados 90.000 euros para la redacción del proyecto pero este documento, recuerdan los socios ni se le ve por ahora.

El actual gobierno de la Diputación Provincial prevé destinar 345.000 euros al proyecto que consiste en hacer obras de ampliación y mantener las actuales instalaciones y los trabajos de desbroce. Nadie conoce plazos, pero parece que la obra va muy despacio, a pesar de los graves problemas de hacinamiento y de infraestructuras. Numerosos políticos de todo signo visitaron las instalaciones en repetidas ocasiones

«Necesitamos que adopten porque por cada perro que sale del albergue, entran dos»

Desde la directiva de la Protectora aseguran que la situación del albergue es mala. Pero mucho peor es el hecho de que «la ciudadanía abandone a los animales». Dicen que debe haber tolerancia cero contra el maltrato animal y que los cuerpos y fuerzas de seguridad han de velar para el cumplimiento escrupuloso de la ley.

«Fundamentalmente necesitamos -apuntan- son ciudadanos que quieran acoger perros en su casa. La Protectora corre con todos los gastos. También adopciones. Y también manos que acudan al albergue para prestar ayuda. La realidad es esta: por cada perro que salen entran dos y en algunos momentos del año más».

Un sensor determina cuándo funciona el ascensor de Castro

El ascensor del centro médico de Castro de Ribeiras de Lea es muy sensible al frío. Tanta sensibilidad demuestra que si la temperatura baja, su funcionamiento se bloquea. El umbral que separa su utilidad para los usuarios de las instalaciones de la imposibilidad de utilizarlo está en los cero grados. Cuando la temperatura ambiente, se pone bajo cero, el ascensor no funciona. La razón de que se inutilice temporalmente está en que lleva incorporado un sensor que capta la temperatura del momento.

El ascensor permite subir de la planta baja ?situada al nivel de la calle, dedicada al fallecido escritor Xabier P. Docampo? al primer piso. Ayer por la mañana, minutos después de las once, funcionaba, aunque la temperatura del exterior suponía una clara ayuda: la helada nocturna ya estaba casi desaparecida, y de la niebla apenas había noticias, así que los grados no eran un impedimento para funcionar. En días anteriores, en cambio, la situación fue distinta y el servicio tuvo interrupciones.

Cuando no funciona el ascensor, la alternativa para los usuarios del centro médico consiste en subir y bajar por una rampa que acusa todas las inclemencias meteorológicas que puedan darse: si llueve, hay que usar el paraguas; si el tiempo viene seco pero frío, como ocurre estos días, hay que agarrarse al pasamanos para evitar resbalones.

En el edificio, inaugurado hace diez años, los fuertes vaivenes de las temperaturas ya causaron algún problema anterior. En diciembre del 2008, con la comarca chairega sometida a una ola de frío, varios usuarios se quejaron del frío pasado en el interior. La razón estaba en problemas derivados de la red de gas, que era el combustible previsto para el edificio: se cambió primero por bombonas, debido a que entonces aún no estaba lista la canalización; luego se pasó al gasoil, ya que el primer método alternativo apenas permitiría unos días de autonomía.

Esas eran soluciones provisionales a la espera de poder contar con gas. Pero entonces, en días de intenso frío, hasta se llegó a desconectar un día la calefacción. La decisión no fue caprichosa, sino que se debió como manifestaron entonces fuentes municipales, a la instalación de un ascensor.

Ahora, con el elevador ya colocado, los problemas derivados del frío aún continúan, pues el elevador trae un sensor difícilmente compatible con inviernos chairegos algo rigurosos. Y para los próximos días se anuncia más frío.

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