«O mais duro é cando hai bebés ou coñecidos por medio»

TANIA TABOADA

LUGO

Carlos Castro

Esta profesional lleva una década trabajando en emergencias y en su currículo se suman una treintena de cursos, que considera claves para después aplicar a su trabajo diario

14 dic 2018 . Actualizado a las 17:40 h.

Vinculada al mundo de las emergencias desde hace una década, Marta Carballo Valín (As Nogais, 1980) trabaja en el Grupo de Emergencias Supramunicipales (GES) de Becerreá desde la creación del mismo (agosto del año 2013). Entre sus principales funciones se encuentran las de actuar en momentos muy complicados y de máxima tensión, donde la vida de las personas está en riesgo. Nos referimos, por ejemplo, a las excarcelaciones tras un accidente de Tráfico, la extinción de un incendio en una vivienda habitada o a rescates de personas en zonas arduas. Pero la labor de esta profesional no solo se centra en atender a las emergencias, sino que es de lo más polifacética. Entre sus tareas también se encuentran la limpieza y desbroce de diferentes áreas del concello, la retirada de nidos de avispas velutinas por toda la zona de A Montaña y así un largo etcétera de acometidos que van surgiendo día tras día.

Marta es junto a Ana, la única mujer que se encuentra entre un grupo de doce hombres. Su interés por las emergencias despierta en su etapa de hostelera. «Estiven traballando en Madrid varios anos pero decidín regresar a miña terra. Montei un establecemento hostaleiro en Becerreá e os traballadores de protección civil eran clientes habituais. Contábanme as súas experiencias e chamábanme tanto a atención que empecei a interesarme polo tema. Animáronme a apuntarme de voluntaria e fíxenlles caso. Empezoume a gustar e comecei a saír de maneira optativa», explica Marta Carballo, que reconoce que en un principio tenía sus miedos a sus posibles reacciones.

Tragedias y anécdotas

Pero el ser consciente de que ayudaba a personas en situaciones tremendamente complicadas y percibir el agradecimiento de estas en tales momentos la hacía llegar a casa con la satisfacción de haber cumplido. Esta sensación le hizo meterse de lleno en este mundo. Abandonó la hostelería, empezó a formarse en este terreno e involucrarse por completo, desempeñando sus primeras funciones como profesional en el GRUMIR (Grupo Municipal de Intervención Rápida). En uno de los primeros cursos que llevó a cabo en la capital lucense un profesional ya le advirtió de su potencial en emergencias y esto la motivó a avanzar en este nuevo camino. «Fun a un curso ao parque de Bombeiros a Lugo e o que era por aquel entonces sarxento díxome que chegaría lonxe porque tiña «madeira» para traballar neste sector. Iso motivoume moito e aquí estou», relata esta profesional.

Como pueden imaginarse, tras diez años desempeñando su labor en este sector, a sus espaldas se encuentran cientos de tragedias, finales felices y anécdotas de todo tipo. Aunque está preparada para desempeñar todo tipo de tareas ante cualquier emergencia, en el caso de los accidentes siempre suele ejercer de sanitaria. «No caso dun accidente de Tráfico con atrapados suelo levar o tema sanitario e o de tranquilizar ás vítimas. Son a primeira en contactar con eles, tranquilizalos e explicarlles a situación. Son momentos de máxima tensión e nada doados», explica esta profesional.

Mamá de una niña de poco más de un añito y con un carácter tremendamente humano y cercano que la define, Marta Carballo intenta hacer «de tripas corazón» cuando se enfrenta a situaciones complicadas, pero cuando hay bebés de por medio es considerablemente sensible. «Cando hai bebés implicados a sensación é terrible. É como que me sube algo polo corpo arriba. Non o dou explicado con palabras. Esta sensación tamén a teño cando os implicados nun percance son persoas coñecidas. Non me queda outra que cambiar o chip e actuar coa cabeza, pero recoñezo que son momentos moi duros», explica.

Pero a la par de estos momentos difíciles se producen sucesos que quedan en grandes anécdotas. Una de estas es la de un incendio en una casa con alpendres en Becerreá y donde el propietario tenía varios animales, entre ellos conejos. «Avisárannso dun incendio nunha casa e o dono tiña coellos. Durante a extinción do lume víanse os coellos saltar dun lado para o outro. Extinguimos as lapas e salvamos os animais. A día de hoxe, o dono, cando me ve, fálame de cómo evolucionan os coellos e as crías que tiveron», relata Marta entre risas.

Amplia formación

En el historial profesional de esta vecina de As Nogais y ahora residente en Becerreá, se encuentran una treintena de cursos en emergencias. Los llevó a cabo en Salvaterra do Miño y desde hace un tiempo todos los realiza en la Academia de A Estrada. «Son cursos idóneos para logo aplicar ao meu traballo diario e onde se aprende moito. Impártenos profesionais, polo xeral bombeiros, que dominan a perfección todo tipo de técnicas», opina Marta Carballo, que añade que la duración de cada curso varia. «Cando son de 48 horas quedámonos alí porque a distancia dende Becerreá a A Estrada é considerable. Para apuntarse é moi doado. A academia lanza varios cursos e ti vaste apuntando no que che interese. Despois xa te avisan se estás admitido ou non», explica Marta Carballo, una profesional del GES de Becerreá que día a día demuestra su valía y potencial en este sector.