Lugo, la ciudad tranquila que vivió una noche de tumulto, cuchilladas y botellazos

La fiscalía pide 50 años de cárcel para tres acusados de apuñalar a una mujer y dos hombres en junio de 2017


La madrugada del 18 de junio de 2017, el casco viejo de la capital lucense se convirtió en un campo de batalla. A eso de las 4.30 horas explotó un rápida ola de violencia desatada por la intervención de tres jóvenes agresivos, armados, todos o alguno, con cuchillos. Aquella noche hubo cuatro heridos; una mujer resultó con lesiones muy graves por apuñalamiento, dos hombres sufrieron también en sus carnes el filo del acero y otro, uno de los agresores, recibió un golpe en la cabeza que lo dejó tumbado en el suelo. Ayer comenzó el juicio en la Audiencia Provincia, y la fiscalía pide penas de cárcel que suman 53 años para los cuatro acusados: tres hombres, dos de ellos hermanos de origen argentino, y una mujer. El presidente del tribunal, Edgar Fernández Clos, aprovechó la declaración por videoconferencia de un testigo para recomendarle: «Vuelva usted por Lugo, que hay un ambiente muy bueno y muy pacífico habitualmente». Dos de los acusados (el tercero no quiso declarar), trataron de justificar los incidentes en la necesidad de defensa por su parte.

Todo empezó en un pub de la Rúa Falcón. Los tres varones acusados, según la fiscalía, tras haber tenido un enfrentamiento en el exterior del citado local, se marcharon y volvieron armados con cuchillos.

De los testimonios escuchados ayer se infiere que en medio de la refriega que se organizó, resultó herida muy grave por arma blanca una mujer, que trataba de defender a un amigo que había sido derribado y que estaba siendo agredido. También este hombre sufrió lesiones por arma blanca, así como otro que acudió en su ayuda. Los tres encausados acabaron huyendo, pero uno de ellos sufrió en encontronazo con alguien que dio con él en el suelo a la altura de un pub de la calle Catedral. El controlador de accesos de este local fue herido por una mujer en un brazo con un vaso, cuando trataba de evitar que una multitud golpease al caído: la mujer se sienta en el banquillo, pero ya llegó a un acuerdo para compensar al lesionado: 3.000 euros, de los que entregó 1.000.

El propietario del local de la calle Falcón, en su declaración, aseguró que cuando llegó al local había una discusión entre los hermanos argentinos y el encargado. Les pidieron que se fueran y, según dijo, reaccionaron con actitud amenazante. Hubo gente, de entre la clientela, que fue a echarles una mano. Por fin, se marcharon y el dueño del local sacó importancia al incidente. Pero, al cabo de unos 15 minutos, regresaron, al exterior del pub, los dos hermanos y otro más. Un joven entró en el local y lo avisó de que fuera había un lío muy grande. «Vi gente que estaba sangrando», aseguró. Dijo que los acusados llevaban algo metálico en las manos, en un caso algo parecido a un destornillador o picador. La gente ?explicó? les tiraba cosas y ellos hacían gestos amenazantes.

Compañeros de trabajo

Cuando estalló el incidente, en el pub de la rúa Falcón había varios compañeros de trabajo de una empresa, que habían tenido una cena. Una de ellas era la joven que resultó gravemente herida por arma blanca. Estuvo cinco días hospitalizada. Tardó tres meses en curar. Dijo que vio a un amigo y fue a hablar con él. En ese momento entraron los dos hermanos argentinos, a los que había visto unos minutos antes en el local, y volvieron a salir. Su amigo salió detrás de ellos. Relató que lo empujaron y cayó al suelo. Afirmó que eran tres los que lo atacaban. Intentó proteger a su amigo para evitar que lo golpearan en la cabeza; alguien lo levantó del suelo y en ese momento cayó un cuchillo grande, según su relato; ella lo pisó y lo desplazó con el pie. Dijo que uno de los que habían golpeado a su amigo iba de nuevo hacia él, se giró y vio venir un cuchillo hacia ella. Explicó que notó como un puñetazo muy fuerte en los pulmones y ya vio que había sido herida. A la silla de la reina, fue trasladada a la Ronda da Muralla, donde esperaron la ambulancia. En cuanto a armas, aseguró que ella vio un cuchillo de cocina con mango negro y otro que le pareció de cerámica, blanco o similar.

El amigo de la mujer que relató cómo acabó en el hospital, también resultó herido en una mano al parar una cuchillada que, al parecer no iba directamente a él. Este hombre declaró que cuando cayó al suelo en el exterior del pub, varias personas le dieron patadas. No recuerda sus caras, pero sí que uno vestía una camiseta del Dépor. Dijo que vio a una persona con un cuchillo y que su reacción fue sujetarlo.

El otro herido explicó que estaba fuera del bar donde se inició el conflicto, hablando por teléfono. Vio a tres individuos con armas blancas, de la que una era una navaja; uno de los cuchillos lo definió como «cebollero». Identificó al acusado que cree que fue el que lo apuñaló en el hombro cuando intentaba ayudar al que recibía patadas en el suelo.

Dos de los acusados dicen que actuaron para defenderse mientras les tiraban botellas

Los tres hombres que son juzgados en la Audiencia Provincial están en prisión. Los dos hermanos de origen argentino, declararon; el otro no quiso hacerlo. Intentó cambiar de abogado, lo que no le fue permitido y finalmente acabó por salir de la sala de vistas y permaneció escoltado en la dependencia anexa.

Uno de los hermanos negó que salieran del local para ir a buscar cuchillos. Dijo que él no llevaba arma alguna y que vestía pantalón corto y camiseta. Afirmó que él no causó las heridas de la mujer y tampoco la vio herida. De su hermano, indicó que llevaba «una navaja chiquitita», utilizada «para cortar los porros». Afirmó que en el exterior volaban botellas contra ellos. Indicó que la discusión comenzó porque intentaron echar a su hermano del local, quizá por incidentes anteriores. Declaró que venía de un concierto y que había bebido muchísimo. Dijo que fue lesionado en una mano con una botella.

A puñetazos

El otro hermano explicó que se encontró al tercer acusado junto «a la fuente de los vinos». Cuando lo echaron del bar y empezó a reunirse gente alrededor se dedicó ?puntualizó? «a tirar hostias». Manifestó: «Cuando salgo del local se me viene la gente encima». Reconoció que sacó la navaja, de la que habló su hermano, cuando se sintió acorralado en un callejón próximo al pub, pero afirmó que no agredió a nadie con ella. En el camino hacia el pub de la calle Catedral, hubo una parada ante uno de los bares clásicos de la Praza do Campo. Al llegar frente al establecimiento de Catedral, este acusado quedó noqueado en el suelo. Al intentar protegerlo, el controlador de accesos del local, sufrió un corte en un brazo, infligido por la única mujer acusada.

Un cuchillo roto, cuya hoja fue hallada en la calle Catedral y el mango frente al local del conflicto

Entre los que prestaron declaración ayer estuvieron los cinco agentes que operaron en el lugar de los hechos. Explicaron, entre otras cosas, que la hoja de un cuchillo, con manchas de sangre, apareció junto a un pub de la calle Catedral, mientras que el mango fue encontrado en las inmediaciones del local de Falcón. Alguno de los agentes indicó que en la calle Catedral, cuando llegaron, estaba en el suelo uno de los acusados, y había alrededor un notable tumulto. Describió la situación que se encontraron como «bastante caótica». Empeoró cuando llegó el hermano del hombre que estaba en el suelo, que fue detenido.

Las acusaciones particulares elevan la petición de penas con respecto a la fiscalía. El ministerio público pide para dos de los acusados ocho años de prisión por intento de homicidio y cinco por cada uno de los dos delitos de lesiones que les achaca. Para otro, ocho años por intento de homicidio y tres por cada uno de los dos de lesiones que les imputa. Para la mujer pide tres años de prisión. Los gastos hospitalarios suman casi 7.000 euros.

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