Condenados de Lugo que limpian iglesias y cementerios

Cambian su pena de prisión por trabajos en beneficio de la comunidad, como el mantenimiento de los bienes eclesiásticos


Este domingo 11 la Diócesis de Lugo celebra el Día de la Iglesia Diocesana y con este motivo ha hecho públicos algunos trabajos que desarrollan durante el año. Uno de los más llamativos lo ejecuta el Secretariado de Pastoral Penal, que en colaboración con Instituciones Penitenciarias, facilita a las personas condenadas por penas menores a realizar trabajos en beneficio de la comunidad, evitando así el ingreso en prisión.

Se trata de personas que tienen penas por conducir bajo los efectos del alcohol después de varios avisos, o que participaron en peleas tumultuarias o acusados en casos de violencia doméstica, entre otros delitos.

El juez y el personal de la oficina de gestión de penas entrevistan a las personas que cumplen los trabajos en beneficio de la comunidad para destinarlos a lugares donde, en principio, no puede haber conflictos, y uno de esos lugares son los relacionados con la Iglesia.

 

Desde el 2010

La Diócesis de Lugo tiene desde el 2010 este sistema para que los penados puedan hacer labores comunitarias. Afirman que en la ciudades hay más opciones que en los concellos para poder hacer las tareas asignadas, debido a que en los municipios, por las distancias, en muchos casos a las personas afectadas se les retiró el permiso de conducir y no se pueden desplazar. En estos casos, los trabajos que ejecutan son en pequeñas parroquias, con tareas como el mantenimiento del cementerio o del propio templo.

Otros destinos que cubren los condenados son la Catedral de Lugo, el Seminario y las iglesias de A Milagrosa, San Antonio, A Nova, O Rosario (Sarria) y A Estación (Monforte), donde se realizan trabajos de limpieza, mantenimiento o vigilancia de los edificios.

En los últimos cuatro años, el Secretariado de Pastoral Penal ha llevado a más de un centenar de penados. En el 2015 fueron 44 condenados, en el 2016 fueron 42, en el 2017 bajaron a 30 personas y en los primeros siete meses de este año se han acogido a este programa catorce condenados lucenses.

La Diócesis atendió el pasado año a unas 3.500 personas en exclusión social

La Diócesis de Lugo también hizo públicos datos de su actividad, destacando las 3.500 personas en exclusión social que fueron atendidas el pasado año. Para este trabajo disponen de ocho centros sociales y asistenciales, con unos 300 voluntarios de Cáritas y 20 de Manos Unidas. Además de casos de pobreza, indican que han atendido a unas trescientas personas mayores, enfermos crónicos y discapacitados, así como a 25 drogodependientes, alcanzando un total de 4.000 personas atendidas.

Un ejemplo que exponen es el trabajo del comedor San Froilán, donde usuarios enviados por las parroquias, Cáritas y Cruz Roja atiende a diario una media de cien comidas. La mitad se sirven en el propio local y el resto se recogen para llevar a domicilio. Las personas atendidas son transeúntes o residentes en la ciudad de Lugo y provincia, muchos de ellos inmigrantes sin domicilio fijo. Este comedor se sostiene gracias a la solidaridad de personas anónimas que entregan sus donativos en metálico o en alimentos, así como las donaciones de entidades y supermercados que aportan productos con asiduidad.

El comedor, abierto desde el año 2000, está regentado por las Hijas de la Caridad, con dos personas contratadas y numerosos voluntarios que ayudan en el reparto de las comidas. Incluso, señalan, que durante el curso cuentan con la participación de profesores y alumnos de varios colegios. El comedor está abierto todo el año, excepto en el mes de agosto.

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