El consejero de Sargadelos niega que presionase a la ex delegada de UGT

El juez decidirá si admite grabaciones de reuniones con Segismundo García


lugo / la voz

El consejero delegado de Sargadelos, Segismundo García, y la ex delegada de UGT, Rogelia Mariñas, se volvieron a ver ayer las caras en la vista que se celebró en el Juzgado Social número dos, como parte del pulso que mantienen entre ambos y el sindicato que la representa. La trabajadora demandó a la empresa por vulneración de derechos fundamentales y le reclama 100.000 euros por daños morales. UGT-Galicia, como codemandante, solicita esa misma cantidad a la industria cerámica, en su calidad de codemandante por los daños y perjuicios ocasionados por este conflicto que enfrenta al gerente de la emblemática compañía gallega, con la que fue representante sindical de la plantilla durante más de 30 años. Mariñas permaneció durante toda la vista sentada entre el público y no quiso hacer ninguna declaración. Las hizo por ella su abogado Pedro Blanco, que representó también al sindicato. Dijo que estaba atravesando una situación personal muy difícil. Insistió en que no se encontraba bien «después de pasar por todo esto».

Segismundo García fue el primero en declarar. También lo hizo antes de entrar en la sala. «Mi persona en este caso es irrelevante -dijo- lo importante es el daño que le está haciendo UGT a la firma. Desde que estoy de administrador han interpuesto 10 pleitos. Con Comisiones Obreras, que es mayoritario, no ha existido ninguna discrepancia ni con otros sindicatos como la CIG».

Antes de la vista se celebró un acto de conciliación en el que no hubo avenencia. García explicó en los pasillos que él no se sentía culpable de nada. Ya en el juicio el consejero delegado reconoció que el 17 de agosto pasado convocó una reunión con la plantilla para explicar la situación de la empresa y anunció los despidos de los últimos incorporados. No admitió expresamente que hubiera dicho que estaba dispuesto a cerrar la empresa si la delegada sindical seguía. «Lo único que dije -señaló- fue que la situación era delicada y que iba a haber despidos». Insistió en varias ocasiones en que contra Rogelia Mariña, como trabajadora no tenía nada, pero como sindicalista reiteró que sus exigencias eran inasumibles.

Admisión de grabaciones

A la pregunta del abogado de la ex delegada acerca de si ella molestaba, la respuesta de Segismundo García fue: «No se si molestaba, pero la empresa no podía atender sus demandas».

El abogado de UGT-Galicia y de la delegada aportó en la vista como prueba dos grabaciones, que el juez, Fernando Guitián, dijo que tenía que estudiar si admitía o no. La defensa del consejero delegado, el letrado Jesús Amarelo, las impugnó, alegando que habían sido obtenidas ilícitamente y grabadas en un centro privado, durante una asamblea. Además, según dijo, en ellas no participaba ni Mariña ni UGT.

El consejero negó que hubiera elaborado el documento que se usó para la revocación de la delegada sindical, que dejó de serlo en una asamblea por 45 votos a favor y 11 en contra. Según dijo, ni redactó ni firmó el escrito que presentaron los trabajadores el 20 de agosto. Insistió en que había sido por iniciativa de los operarios porque «no estaban satisfechos con la actitud de la señora Mariña».

Negó que hubiera ejercido «acoso y derribo» contra la ex delegada, que lleva tiempo de baja, ni contra el sindicato. Tampoco admitió que hubiera presionado en su momento para que la representante de UGT volviera a ser elegida.

Delegada no presionada

En la vista declararon por parte de los demandantes varios trabajadores de Sargadelos. Dos de ellos vinculados familiarmente a la ex delegada sindical. Por parte de la empresa, una de las que intervino fue una de las representantes de Comisiones Obreras, que admitió que ni ella ni su otra compañera se sintieron presionadas.

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