El conflicto catalán pasó por el Café del Centro

Una pareja se quejó el 12 de octubre porque un camarero lucía una banderita española y en la tele retransmitían el desfile


Lugo / La Voz

En toda ciudad que se precie, junto a las instituciones oficiales hay otras que no tienen título institucional, pero sí el que les otorga su dilatada existencia y su significado en la vida social. Una de esas instituciones no oficiales en Lugo es el Café del Centro, en la Praza Maior. Por su barra y sus mesas pasa mucha de la historia de Lugo desde la fundación del café en 1903. Y el pasado 12 de octubre, esa historia se enriqueció con una anécdota protagonizada por una pareja de catalanes a los que, según parece, no les gusta nada la bandera de España, ni el Día de la Hispanidad, es decir, la fiesta nacional, ni mucho menos los desfiles del Ejército español. Y tienen todo el derecho a que les guste y les disguste lo que les parezca bien. Pero se ve que no les parece bien que a otros les guste los que a ellos no les gusta. La tensión nacionalista/independentista se trasladó por unos momentos al Café del Centro en Lugo. Verá, lector, lo que ocurrió el pasado 12 de octubre, mientras en la tele se podía ver el desfile de las Fuerzas Armadas.

En la tele ponían lo que ponían, y uno de los camareros, muy veterano, llevaba un prendedor o pasador con una banderita española, que lucía con discreto orgullo de patriota. Y la tele con el desfile, por un lado, y la banderita del veterano y profesional camarero, por otro, parece que se convirtieron en un cóctel indigesto para la fina sensibilidad y escaso seny de los dos catalanistas en ejercicio a su paso por Lugo y en su descanso en el histórico café. Y lo expresaron de modo que se enteró quien quiso enterarse entre la abundante clientela que había en ese momento en el establecimiento. Uno de los propietarios, que, según parece estaba en traje de faena de cocina, explicó, dicen que con meridiana claridad y sin complejos, a la pareja que tienen derecho a tener sus gustos, pero que en la cafetería estaban viendo lo que estaban viendo. Vamos que también hay derecho a tener puesta la tele en el programa que le da la gana al dueño del bar. Las versiones recabadas son hasta aquí prácticamente coincidentes. Luego hay alguna que indica que los clientes en algún momento hablaron de presentar una queja, reclamación o similar. Pero eso, ya no se concreta. Y es razonable que sea así. Por cierto, parece que una de las titulares del establecimiento, que residió en Barcelona, se maneja con soltura en catalán.

Para anotar

Y así, una vez más, un retazo de la España plural, compleja, tensa y agobiada de nacionalismos de todo tipo que vamos creando pasó por el Café del Centro. Alguien, en el cuaderno de bitácora del café, deberá anotar esta anécdota.

El camarero de la banderita española, profesional con mucha experiencia, no quiso comentar el revelador incidente. En todo caso, el café, fundado en 1903, con el nombre de Moderno, ya tiene un punto más de interés en su historia. Es una anécdota, pero explica bien cómo está el patio nacional, que tantas veces ha visto agitarse el veterano establecimiento lucense, recientemente remozado.

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