«Aguanté 100 kilómetros para ir al baño porque en la estación de buses de Lugo no había papel»

La sustracción de los rollos posible motivo de que no se repongan en los urinarios de la terminal de autocares

D. C

Los baños de la estación de autobuses carecen de papel higiénico. Esta situación motiva curiosas situaciones como la de algún viajero que a primeras horas de la mañana se desplazaba a A Coruña en el bus directo y, al encontrarse con que los servicios tenían esa falta, optó por aguantar cien kilómetros (hora y pico) para llegar a la terminal coruñesa.

Un usuario denunció la pasada semana que la ausencia de papel era algo cotidiano a cualquier hora del día. «Yo mismo me ocupé de hablar con una persona que hacía la limpieza para reclamarle que lo repusiese. Me contestó que tenía orden de no ponerlo», explicó este viajero.

Ayer no fue posible contactar con el responsable de la instalación, sin embargo algunas personas indicaron que a esa situación, denunciada por algunos viajeros, se había llegado como consecuencia de los constantes hurtos. Al parecer, algunas personas se apropian de todo el papel disponible. Incluso llegaron a desaparecer las tapas de los porta rollos que actualmente se encuentran al descubierto.

Mantener el control sobre los servicios del recinto es complicado desde que la estación tuvo que prescindir de seguridad privada. El hecho de que la terminal abra muy temprano por la mañana y esté operativa hasta la noche, complica la situación. En ocasiones, los servicios son cerrados mucho antes de que salga el último autobús a las doce de la noche. Tenerlos en funcionamiento hasta esas horas de la madrugada supondría riesgos como que algunas personas se quedaran dentro o que se produjera algún tipo de incidente extremo que no suele ser infrecuente.

Bien en el tren

A diferencia de lo que ocurre en la estación de autobuses, los servicios de la de tren tenían papel higiénico en la tarde de ayer. En este caso no hay referencias de quejas de usuarios. En cualquier caso, el volumen de usuarios de ambos urinarios es muy diferente. Por los de la terminal ferroviaria apenas pasa público, a excepción de determinadas horas del día, que es cuando salen o llegan trenes. El momento de mayor afluencia se produce con la salida del tren de Barcelona, sobre las siete y cuarto de la tarde.

El ADIF cierra los urinarios con una reja metálica en la que además pone una cadena con candado para evitar que cualquier persona pueda entrar cuando la terminal no está operativa

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