Lugo: el deseo de que el caos institucional sea «orden sin descifrar»

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«El caos es un orden sin descifrar», escribió Saramago. El nobel portugués no se refería a lo que ocurre en Lugo, pero, de haber conocido lo que pasa cada día en la provincia, seguramente se hubiera ratificado en su afirmación. Que cada vez sean más los lucenses que definen como «caos» lo que ocurre en el Ayuntamiento y la Diputación, quizá solo puede deberse a que el común de los mortales, los no iniciados en los arcanos de la política, no son capaces de apreciar el orden que en la cosa pública imponen Lara Méndez y Darío Campos. Puede ser. Pero lo de las casetas del pulpo de San Froilán sin agua en plenas fiestas solo fue otro botón de muestra de qué entienden por gobernar quienes gobiernan en Lugo. En la Diputación nada hay que no sea «orden sin descifrar» desde el día siguiente a las elecciones locales de 2015.

El PSOE es, desde los días de Felipe González, un partido capaz de defender una cosa y la contraria casi al mismo tiempo («OTAN, de entrada no», ¿recuerdan?). El PSOE desde González es una máquina de ocupación del poder disfrazada de partido político. Por eso es presidente de España Pedro Sánchez, pese a lo exiguo del grupo socialista en el Parlamento; por eso es alcaldesa Lara Méndez en Lugo, a pesar de que el PSOE solo tiene 8 de los 25 concejales que conforman la corporación. Si, haciendo parangón, se ha de juzgar lo nacional por lo local, la conclusión resulta... Bueno, lector, usted ya sabe qué resulta de ese análisis.

Si el presidente del Gobierno no sabe ni cuál es su sitio en los actos protocolarios, la sensación de caos es inevitable. Si, en lo inmediato, hay casi 30 empresas operando servicios municipales sin contrato, cómo no sentirse inmerso en el caos. Y qué decir de cómo se gastan los euros municipales en todo lo que tiene que ver con fiestas y charangas. Solo unos días antes de las fiestas patronales, el Concello se dejó una pequeña fortuna en promover un festival a pie de río, que, de haber sido incorporado al programa de San Froilán, habría dado a las patronales la altura que no tuvieron.

El «caos es un orden sin descifrar», sí, pero en Lugo, cada día son más los que tienen claro a quién se debe.

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