María, enferma de agorafobia: «Cada día intento salir de casa tres o cuatro veces»

maría m. guntín / m. c. LUGO / LA VOZ

LUGO

JACOBO AMENEIRO

Más de 12.000 lucenses sufren alguna enfermedad mental y la mayor parte de los casos no están diagnosticados

10 oct 2018 . Actualizado a las 13:51 h.

Taquicardias repentinas y palpitaciones, falta de aire, sudoración, cansancio, insomnio, ganas de huir sin saber adónde, bloqueo, inseguridad y unas ganas de llorar irrefrenables son algunos de los síntomas de la ansiedad, directamente relacionada con otros problemas de salud mental. Según los datos oficiales, más de 12.000 lucenses padecen alguna enfermedad mental y, según los expertos, el número podría ser mayor pero los diagnósticos son insuficientes por los estigmas que aún persisten en la sociedad. Algo irracional al tener en cuenta la cifra que ofrece la Organización Mundial de la Salud y es que las enfermedades mentales serán la primera causa de discapacidad en el año 2030.

Según el estudio Prevalencia de los trastornos mentales en Galicia, elaborado el año pasado por el Sergas y la Xunta, la incidencia es mayor en hombres que en mujeres pero son estas las que sufren la dolencia durante más tiempo. El índice de ansiedad aumenta en un rango de edad que va de los 18 a los 35 años, ya que el 58% de los jóvenes toma fármacos sin prescripción médica, y disminuye a partir de los 65. En el 10% de los casos, la dolencia está directamente relacionada con el alcohol. El 80% de las personas enferman al final de la adolescencia, lo que dificulta que puedan incorporase al mercado laboral. La crisis también fue y es la culpable de muchos casos relacionados con la ansiedad.

La voz de quien la sufre

 María sufre agorafobia, un trastorno de ansiedad relacionado con los espacios abiertos pero también con otros que están cerrados como los ascensores. Tras varias recaídas, esta mujer lucha a diario contra su enfermedad con un tratamiento específico y mucha fuerza de voluntad. «Perdí mi trabajo, mis amistades y en dos años conseguí alejarme 50 metros de mi casa», explica. Padece agorafobia desde los 23 años y, desde entonces y con 53, ha tenido tres recaídas. Pero eso no ha sido un impedimento para que María pueda hacer vida normal y es que las recaídas siempre suceden después de una época prolongada de estrés o tras una pérdida importante.