El caneiro del Muíño, una pieza del patrimonio fluvial con daño creciente

Reparado en 2003, presenta una rotura de gran tamaño que no deja de aumentar


Es una imagen triste, pero aún es más triste la incapacidad de gestión de las administraciones que pone en evidencia; el caneiro del Muíño está totalmente destrozado. Ya estaba roto a causa de las obras para la construcción del puente blanco, pero ahora el destrozo es prácticamente total, y el escaso caudal del río lo pone de manifiesto.

El caneiro do Muíño fue reparado por el Ayuntamiento a finales del año 2003. Era entonces alcalde José López Orozco y al frente de Medio Ambiente estaba Lino González. Este edil dio a conocer en su momento que el presupuesto de las obras de reparación fue de 11.990 euros. El Concello se acogió entonces a las disposiciones legales que permiten que una Administración intervenga, por interés público, en bienes que dependen de otra.

Pero, lo que una administración repara, no tiene empacho en destrozarlo otra so capa de necesidades del guion para otra obra. Eso fue lo que ocurrió con la construcción del puente blanco, el más nuevo de los puentes sobre el Miño, a la altura de San Lázaro, inaugurado en junio de 2011. Para facilitar el trabajo en el río, se rompió el caneiro y no volvió a ser reparado. Con el paso del agua durante años, la brecha se fue agrandando hasta alcanzar su actual tamaño. Vecinos, piragüistas y amantes del río en general reclaman la reparación de esta pequeña presa. Pero hasta el momento, la capacidad de gestión de la Administración no ha brillado por su eficacia. Con el caudal tan bajo que tiene el río en la actualidad, la visión del caneiro roto da impresión de abandono y de parálisis institucional.

Parece que el Concello no se decide a ejecutar las obras, que podría asumir por interés público, como ya hizo en 2003. Tampoco la Xunta, a la que, probablemente, le interesan más otros aspectos medioambientales que este tipo de construcción, diseñadas en su día para la pesca. Y a quien tiene la concesión de la pequeña presa, si es que sigue existiendo, le importa poco lo que ocurra con esta presa. Mientras, unos y otros gobiernos gastan saliva hablando de la necesidad de que la ciudad mire al río. Y a sus ruinas, por tanto.

Objeto de un estudio, junto a otras 25 presas, patrocinado por el Concello

En los mandatos del alcalde Orozco se intentó, con éxito desigual pero probada voluntad, hacer realidad la repetidamente expuesta por políticos de todos los colores conveniencia de acercar la ciudad al río. Además de la reparación del caneiro del Muíño, a la altura de Acea de Olga, el Concello promovió en esos años iniciativas y estudios para poner en práctica tal cercamiento, en algún caso en colaboración con la Escuela de Arquitectura de A Coruña.

En las bibliotecas se puede conseguir aún algún ejemplar del libro Os caneiros do Miño no Concello de Lugo, patrocinado por el Ayuntamiento. El profesor Juan Ortiz lo presentó en la casa consistorial el 16 de abril de 2009. Una parte de la tirada se la quedó el Concello para regalos institucionales. En el libro se estudian 26 caneiros dedicados a la pesca. En este trabajo se abordan estas pequeñas presas desde los campos histórico, medioambiental y constructivo. El actual gobierno local aseguró en 2016 que tenía intención de reparar el caneiro del Muíño.

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