El peso de la investidura de Lara Méndez en las campañas de Lugonovo y BNG

La alcaldesa gana terreno en la calle, pese al déficit de gestión, y el PSOE buscará los votos cedidos


lugo / la voz

Uno de los aspectos que despiertan más interés en amplios sectores sociales de cara a la precampaña que comienza es el argumentario que usarán los candidatos de Lugonovo y BNG para competir y marcar diferencias con el PSOE, a cuya alcaldesa invistieron en 2015. Los grupos que tendrán por candidatos a Rubén Arroxo y Cristina Pérez Herraiz han tenido que navegar a lo largo de todo el mandato entre la necesidad de marcar su propio territorio y el compromiso adquirido al apoyar la investidura de Lara Méndez. Cómo se traducirá durante los próximos meses ese difícil equilibrio, es una de las cuestiones más interesantes ante la larga carrera electoral que comienza.

Tanto el Bloque como Lugonovo han solventado la papeleta hasta ahora a base de desarrollar una labor de oposición más propositiva que crítica, si bien en los últimos meses, especialmente el Bloque, han apretado ligeramente el acelerador de los reproches. El nacionalista Rubén Arroxo aportó imaginación a la política local; incluso puso ocasionalmente un punto de política pop a su trabajo, como el día que buscó la foto y su repercusión en las redes metiéndose en el Miño.

Para Lugonovo, marcar la diferencia durante los próximos meses con el PSOE puede ser tarea muy difícil. El perfil político de su candidata, Cristina Pérez Herraiz, es aún muy bajo; por un lado, porque asumió la portavocía del grupo ya avanzado el mandato y, por otro, después de que la ejerciese Santiago Fernández Rocha, que fue capaz de marcar un estilo propio en la política local. Pérez Herraiz, además, tiene detrás una organización menos potente que el Bloque, un partido con mucha veteranía.

En el PSOE son muy conscientes de que tienen todas las ventajas frente al Bloque y Lugonovo para difundir sus mensajes. La alcaldesa y muy probable candidata a repetir en el cargo, Lara Méndez, ha conseguido hacerse el hueco que no tenía en la política local cuando, por accidente, asumió la presidencia de la corporación. Le costó salir a la calle, pero esta es una asignatura que, de la mano de la Federación de Asociacións, está superando con soltura. El evidente déficit de gestión, tendrá que ser compensado con estrategias de comunicación y de confrontación con el PP, a las que ya se ha lanzado acogida a los cambios en los planes de la Xunta para el barrio de A Residencia. Seguramente dedicará poco tiempo a rebatir las críticas que desde ahora le caigan desde el BNG y Lugonovo; le aportaría muy poco y podría cerrar el camino a posibles pactos tras las elecciones.

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