«Tuvimos que actuar porque era un caso de o vida o muerte»

Reconocen a funcionarios de prisiones por intentar salvar a un preso que se autolesionó


«En 24 años de profesión nunca había vivido una situación parecida ni conocí casos similares». Quien así habla es Ángel Villar Gómez, que junto con su jefe, Álvaro Gasalla Salgado, ambos funcionarios de la prisión de Bonxe, tuvieron que afrontar una decisión de urgencia: «Nos encontramos a un preso que se autolesionó con unos cristales y no tuvimos más opción que actuar porque era un caso de vida o muerte. Metimos al herido en el coche y nos fuimos corriendo para el hospital de Lugo», relataba ayer Ángel con más tranquilidad que la que vivieron en aquella jornada: «El viaje hacia el hospital fue tremendo, porque el preso iba muy grave y se puso violento, con lo que pusimos nuestras vidas en peligro, pero ahora, con el paso del tiempo, estamos muy orgullosos de lo que hicimos porque fue un acto humanitario».

Aquella historia no tuvo final feliz. El preso falleció debido a las graves heridas que se auto infringió, pero sí hubo secuelas positivas. Ayer, con motivo de los actos conmemorativos del Día de la Merced, patrona de los funcionarios de Instituciones Penitenciarias, el Gobierno, de manos de la subdelegada en Lugo, Isabel Rodríguez, les entregó las medallas al Mérito Penitenciario en su modalidad de bronce «por su profesionalidad y calidad humana, que merecen ser destacadas por su ejemplar actuación por intentar salvar la vida de un interno que se auto agredió».

«Es bonito que nos reconozcan lo que hicimos, pero tampoco fue para tanto, porque desgraciadamente a diario los funcionarios de prisiones viven situaciones muy difíciles y duras», explicaba ayer Villar Gómez, este asturiano que lleva 12 años en Bonxe, tras haber pasado por varios de los penales más famosos de España. «Los funcionarios de prisiones tenemos una leyenda negra, y me duele la imagen que tiene la sociedad sobre nosotros, cuando somos personas con una gran preparación, licenciados, y que acometemos trabajos para los que ni estamos preparados ni recompensados».

La fiesta de ayer, celebrada ante la presencia de autoridades de todas las administraciones, también tuvo un carácter reivindicativo. Los funcionarios de prisiones recordaron que sufren agresiones, insultos, amenazas «y que tenemos que hacernos cargo de lo que no quiere ver la sociedad», señalaron varios trabajadores al finalizar el acto. «Somos los encargados de custodiar a la gente peligrosa, cuando no estamos preparados para esta misión, por eso creo que somos el último escalón para el Ministerio del Interior», explicaban ayer.

Situaciones como la que vivieron los dos funcionarios condecorados indican que son excepcionales, pero destacan que en los penales de España «todos los días se están salvando vidas, porque tratamos con personas muy desarraigadas, violentas y con enfermedades, y nos toca muchas veces hacer labores de psicólogos y de protección de personas que lo pasan mal y que están solas, pero también de reclusos violentos y conflictivos», explica Ángel Villar.

En el acto de ayer se entregaron menciones honoríficas a los funcionarios de los centros que cumplen 25 años de servicio. Se entregaron placas a Javier Álvarez Fernández, Ana Isabel Suárez Álvarez y Ana Rosa Paredes González, los tres de Bonxe; y a dos trabajadoras sociales de Monterroso: María Jesús Vega Redondo y Montserrat Rodríguez Blanco.

Aumentan los accidentes de funcionarios, algunos con bajas, en los dos penales

Con datos del 2017, en los dos centros penitenciarios de la provincia hay 445 funcionarios trabajando, 206 en Bonxe y 239 en Monterroso, a los que hay que sumar los cinco del Servicio de Gestión de Penas y Medidas Alternativas. Por su parte, a inicios del 2017, la población reclusa era de 464, distribuidos con 213 en el centro de Outeiro de Rei y 251 en el monterrosino.

El número de accidentes y de funcionarios implicados en los mismos ha ido aumentado en los últimos años. Por ejemplo, en el 2015 hubo siete trabajadores y al año siguiente fueron 16, de los que cuatro necesitaron baja médica por incidentes en el centro de trabajo. En el caso del 2015, los siete afectados necesitaron baja médica. De los citados 16 de hace dos años, diez se produjeron en la zona de módulo y tres en enfermería. Precisamente tres funcionarios de las prisiones de Lugo se vieron implicados en accidentes biológicos (el contacto con sangre u otros fluidos biológicos a través de inoculación percutánea (pinchazo o corte) o contacto con una herida abierta, piel no intacta o mucosas). Entre los años 2013 y 2015 no se habían producido situaciones de este tipo ni en Bonxe ni en Monterroso.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

«Tuvimos que actuar porque era un caso de o vida o muerte»