Ahorran todo el año para el Resurrection, los detienen al llegar y acaban en la Audiencia

La Fiscalía rebajó de 4 a 3 años la petición de pena para dos hombres acusados de tráfico de drogas en el festival de 2015


lugo / agencia

Un año ahorrando para disponer del dinero que le permitiese pasárselo bien, según su peculiar criterio, en el Resurrection Fest de 2015 (está a punto de celebrarse la edición de este año) y, apenas puso los pies en Viveiro, antes incluso de sacar el abono, la policía lo detuvo acusado de un delito contra la salud pública (tráfico de drogas). El asturiano de 34 años que ayer fue juzgado en la Audiencia, junto al amigo, de 35, detenido con él, reconoció la posesión de las drogas que llevaba encima, pero para consumo y no para vender. La fiscala empezó pidiendo cuatro años de prisión para cada uno de ellos; finalmente, dejó en tres años la petición de pena. Para el que menos cantidad de droga llevaba solicitó que se le aplique el subtipo atenuado, que permite a los tribunales «imponer la pena inferior en grado a las señaladas [para este delito, de 3 a 6 años] en atención a la escasa entidad del hecho y a las circunstancias personales del culpable».

La historia que ayer llegó al capítulo de juicio en la Audiencia, comenzó (según el relato que se obtiene de las declaraciones de uno y otro de los hombres que se sentaron en el banquillo) para el acusado al que detuvieron con mayor cantidad de droga (6,678 gramos de heroína y 16,295 gramos de cannabis) un año antes. Explicó que al acabar la anterior edición del Resurrection Fest empezó a ahorrar para la siguiente, la de 2015. Pequeñas cantidades. Cobra una pensión de 420 euros, y le proporcionan ayuda sus padres. La droga la compró, según dijo, en su pueblo, en Entrego (Asturias). Hasta Asturias se desplazó el otro acusado, que reside en Valladolid. Está casado, tiene empleo estable cuidando los caballos de una empresa de turismo ecuestre. Incluso hace frente a una hipoteca. A Viveiro se desplazaron en la furgoneta del residente en Asturias, conducida por el acusado domiciliado en Valladolid. Según esta versión, al llegar a la explanada de la lonja, se cambiaron de asiento, de modo que fue el titular del vehículo el que hizo la maniobra de estacionamiento. En ese cambio, se le cayó, sin que él lo supiera, la heroína que pensaba fumar de inmediato. Cuando se dio cuenta de que no la tenía, volvió junto al coche, y allí estaba, aunque aplastada por un coche.

Los ojos de la ley

El caso es que dos agentes de paisano estaban en la explanada con los sentidos alerta para prevenir el tráfico de estupefacientes. Y los movimientos de los dos acusados les llamaron la atención. Relataron que había bastante gente, que los dos hombres se movían rápido, como sin rumbo fijo, y que mantenían breves contactos con algunos jóvenes con los que se cruzaban. Aquí difieren la versión policial y la de los acusados, que sostienen que en ningún momento hablaron con nadie desde que llegaron y hasta que fueron detenidos.

Discrepancia

Los agentes, según los acusados, les indicaron que se habían producido un robo (los policías no entraron en este detalle). Y como parte de las comprobaciones les dijeron si podían abrir la furgoneta. Los policías reconocieron que los dos hombres colaboraron. Y allí, bajo la alfombrilla del conductor, encontraron 6,678 gramos de heroína, así como 130 euros en distintos billetes. El hombre residente en Asturias reconoció que esa droga era suya, al igual que los 16,295 gramos de cannabis encontrados entre sus efectos personales. En su cartera había 275 euros, en billetes de 20 euros, 10 y cinco euros.

Consumo ocasional

En la mochila del otro acusado había 0,555 gramos de heroína y 4,212 gramos de cannabis. Este hombre aseguró que solo consume drogas tres o cuatro veces al año; dijo: «De lo único que soy culpable es que de vez en cuando me drogo». Por su parte, el acusado que reside en Asturias es toxicómano desde los 17 años, y ha estado sometido en varias ocasiones a procesos de desintoxicación. La petición de pena por la fiscalía incluye una multa de 2.148,37 euros.

Una de las abogadas de la defensa afeó a la fiscala que no individualizase la petición de penas

Uno de los acusados apuntó que si tenía billetes pequeños es porque es a los que tiene acceso

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