La cultura en Lugo necesita coordinación

Los alumnos de Humanidades presentan un estudio donde muestran las carencias en materia cultural


lugo / la voz

Los alumnos de cuarto curso del grado de Ciencias da Cultura e Difusión Cultural de la Facultade de Humanidades presentaron ayer un estudio sobre las carencias y fortalezas de la cultura en la ciudad, además de soluciones y propuestas de mejora. Para el trabajo, dirigido por la profesora Comba Campoi, contaron con la colaboración, en la diagnosis, de los colectivos Achádego, Valle-Inclán, Fonmiñá, Cultura do País, A Volta do Agro y A Fouce. Los resultados del proyecto Somos Cultura fueron escuchados por responsables del Concello, la Diputación y la USC, que también aportaron sus ideas y tomaron nota de las propuestas. El trabajo es el primero que sale de Humanidades del modelo Aprendizaxe e Servizo (ApS), con el que desde la USC pretenden que los recursos que se diseñan y estudian en las aulas tengan salida y repercusión en la sociedad. Los resultados fueron los siguientes.

Debilidades y fortalezas culturales de la ciudad

Solapamiento de actividades. Existen numerosos colectivos culturales, pero hay una enorme carencia de contactos e interacción entre ellos. Esa escasa relación se extrapola hacia las administraciones y la propia USC. Este hecho, señalan, provoca que gran parte de la población desconoce el trabajo que realizan las asociaciones. «Cremos que se fixesen máis actividades en conxunto poderían ter máis presenza». Otro de los problemas que genera la falta de diálogo es el solapamiento de actos, tanto los que organizan los colectivos como las instituciones, lo que merma la afluencia de público. Proponen que se intente algún tipo de medida que coordine a las asociaciones y las actividades que desarrollan «para evitar o aparente desinterese e descoñecemento da oferta cultural, algo que nos preocupa como futuros xestores culturais».

Para los autores del estudio es llamativo que una ciudad con 98.000 habitantes «a cantidade de persoas que participan en actos culturais non é representativa nin significativa». En este sentido, destacan como llamativo la poca presencia de la comunidad universitaria en los actos culturales, no así los Erasmus. Pero por otra parte apuntaron que existen datos que muestran que hay interés por la cultura, como se puede apreciar en los seguidores que tienen las webs y páginas de Facebook que se dedican a informar sobre actividades.

Otro problema de futuro que analizaron los alumnos es la falta de relevo generacional en algunas asociaciones históricas. También pusieron encima de la mesa que algunos colectivos necesitan o reclaman personas que les ayuden a posicionarse en Internet o a presentar el cada vez mayor papeleo que tienen que entregar para conseguir ayudas.

En cuanto a los espacios culturales, el estudio indica que existe un desaprovechamiento del patrimonio para crear actividades y, a la vez, como oportunidad para poner en valor el monumento, «o que fomentaría que os que participan coñezan ademais o lugar». Sobre los escenarios donde se desarrolla la cultura en la ciudad, destacaron la abundancia de ellos, «pero mal acondicionados» y su excesiva concentración en el centro histórico. Proponen más actividades fuera de muralla.

la administración

Atomización de asociaciones y recursos económicos limitados. En la exposición del trabajo estuvieron la edila de Benestar Social, Ana Abelleira; la diputada de Cultura de la Diputación, Pilar García; y la vicerrectora de Servizos Universitarios do Campus, Carme Silva. Abelleira reconoció «que a cultura en Lugo necesita máis coordinación e recursos económicos», pero también señaló que el solapamiento de actividades «debe existir porque os intereses e gustos son diversos e a diversidade é boa». Sí defendió la necesidad de intentar crear redes efectivas de los colectivos y puso en valor el trabajo que realizan las asociaciones que participan y recrean el Arde Lucus.

 

Pilar García señaló que hay demasiada atomización de asociaciones «que necesariamente van ter que unir esforzos se se queren optimizar os recursos». Sobre las quejas para recibir ayudas, García Porto quiso dejar claro que los recursos son limitados y seguirán siéndolo y apuntó que «cada vez vai ser máis difícil que poidan sobrevivir moitas asociacións polos requisitos legais que se precisan para percibir unha axuda, co que creo que deberían reunirse e resituarse nun escenario novo». Porto apuntó que por su experiencia se ha encontrado con asociaciones que están a la espera de las ayudas para hacer o no sus actividades, «e vese claramente aquelas que de verdade teñen interese en facelas, e mesmo que se non tivesen apoio institucional, seguirían en pé». Indicó que las asociaciones no pueden fiar todo su futuro y acción a las ayudas.

Por su parte, la vicerrectora destacó el modelo de Lugo Cultural como un ejemplo que funciona en la gestión y reconoció que en el futuro podría ampliarse a las asociaciones. Puso de manifiesto la falta de información sobre los gustos e intereses de los consumidores culturales.

el futuro

Nuevo auditorio y fechas de vacaciones. Hubo dos ideas que pusieron encima de la mesa los autores del estudio. Por una parte el papel de mediador que deberían de tener las administraciones y, por otra parte, eliminar la percepción de que lo que sucede y se programa en el campus «está lonxe». El proyecto presentado ayer continuará en futuras ediciones, con más opiniones, propuestas de mejora y apertura de ideas. Se supone que en el próximo análisis ya entrarán a formar parte debates e ideas que no salieron a la luz en el presente: ¿Qué influencia tendrá la apertura del nuevo auditorio? ¿Quién será su gestor? ¿Cuántos recursos públicos se llevará y si esto tendrá repercusión en los colectivos? ¿Qué papel jugarán las asociaciones en el nuevo auditorio?

También siguen presentes carencias culturales en la ciudad como la escasa programación en los fines de semana y los meses de verano, la poca atención a peregrinos y turistas o la ausencia de los colectivos de inmigrantes, por no hablar de la falta de actividades para familias y niños. Y otro aspecto no menos importante, las carencias en la difusión: no se editan programas de mano ni, por ejemplo, el Concello ofrece en su web una agenda clara y efectiva, como sí ocurre en otras ciudades. Fijarse en los que se hace en otras urbes puede ayudar a un mejor estudio.

«É evidente que hai un tecido cultural moi rico, pero que non sabe chegar á cidadanía nin ás administracións, e como futuros xestores culturais os alumnos poden xogar un papel de mediadores», explicó Campoi. Quizás este punto, el de la mediación puede ser más que útil en casos como los que vive estos días la ciudad: la desprogramación de la clásica feria del libro en la semana de las Letras Galegas.

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