«A política debería ter discursos certos, honestos e construtivos»

Campos hizo una defensa de su gestión y de la acción pública tras ser reprobado

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 Los grandes maestros del cine, desde John Ford a Tarkovski, dominaban como nadie el fuera de campo. No todo es lo que aparenta o se representa, sino que en ocasiones la verdad se encuentra en segundo plano. La sesión plenaria de ayer en la Diputación tuvo muchos enfoques fuera de escena: comenzó con un grupo de funcionarios reclamando detrás de los diputados una solución a la RPT tumbada en el pleno por el PP y Manuel Martínez. Siguió con este diputado presentando fuera del plenario un escrito pidiendo su ingreso en el grupo mixto. También, en segundo término se sentaban alcaldes (incluidos los de Navia y Cervantes) y ediles del PSOE que soportaron las cuatro horas del pleno para aplaudir al presidente que se intuía iba a ser reprobado. Incluso, a modo de ejemplo, mientras la diputada Pilar García defendía su moción para demandar de la Xunta más inversión en cultura, se ausentaban hasta siete diputados del PP. Por no hablar de las carreras de periodistas buscando entre los pasillos de San Marcos la declaración, el apunte, el detalle, el gesto...

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Parecía como si lo de menos fuesen los contenidos a debatir: atención primaria y gestión cultural, a petición del PSOE, aunque las competencias son de la Xunta. O el debate de las pensiones, pedido por el BNG, que tiene en el Congreso y el Pacto de Toledo su lugar de decisión. Solo la petición de que la residencia municipal de Sarria reciba las mismas ayudas que las otras de la Diputación llevó la política al terreno provincial, aunque en este caso en un asunto que como ya indican unos y otros está más cerca de judicializarse que de arreglarse. Eso sí, se acordó, con los votos de PP, Martínez y BNG que la Diputación financie las residencias municipales y públicas (como Sarria, Palas o Samos). «¿Vostedes saben o que acaban de votar?, presupuesto ilimitado», afirmaba el presidente Darío Campos, quien tras estar también en segundo plano, pasaría a ser actor protagonista.

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Primero el Partido Popular pedía el debate para cambiar el reglamento de la Diputación, pero Campos lo impidió aduciendo un informe del secretario, otro más, que advertía la ilegalidad de la propuesta. «Esto no ocurriu nin na época da dictablanda de Cacharro, impedir o debate no pleno dunha moción», afirmaba al final Martínez, quien, también fuera de campo, decidió no asistir a la votación que propuso el PP para reprobar a Campos y que salió adelante gracias a la abstención del BNG y los 12 síes de los populares.

Campos con el micrófono

Si Ford fue un maestro del fuera de campo, también sabía sacar a la luz a los personajes que defendía. En su película El último hurra (1958) un veterano alcalde de Nueva Inglaterra ?interpretado por Spencer Tracy y con discursos memorables? se presenta a la reelección y cuando comienza la campaña electoral, sus amigos le aconsejan que cambie sus métodos porque, aunque su rival es un joven incompetente, cuenta con el apoyo de los sectores más influyentes de la ciudad. La vieja y la nueva política.

Ayer, emocionado, Campos, tras ser reprobado, cogía el micrófono, y ponía en valor el trabajo de su gobierno, presumiendo de datos, cifras e informes que «demostran que mentres uns temos a responsabilidade de sacar adiante proxectos para todos os veciños da provincia, outros acomodáronse no reproche constante».

En tono bajo y con el silencio del plenario, Campos fue reflexionando acerca de la condición de político y de la política, con frases cargadas contra la oposición: «A política debería contar cos máis responsables para exercela, debe estar arroupada de discursos certos e honestos, de relatos construtivos e non dos intereses electorais dunha organización política ou, o que resulta máis mezquino, dunha persoa»... «Os máis bisoños teñen convertido a política nunha cuestión aritmética, recreándose permanentemente no cálculo de posibilidades electorais, algúns só lles importa o inmediato, o visible, o curto, o propio, o presente, nada máis. Así, temos a mediocridade, a inquina e a malicia disfrazada de política»... «Eu viñen á política a construír, non a facer espectáculo».

Martínez pidió entrar en el grupo mixto y ya tiene sueldo como alcalde de Becerreá

El alcalde de Becerreá, Manuel Martínez, pidió ayer la palabra antes de comenzar el pleno para pedirle al presidente de la Diputación que aclarase su situación dentro del grupo, a lo que Campos le indicó que estaba abierto un expediente de expulsión y le conminó a marcharse si lo consideraba. Inmediatamente, Martínez presentó un escrito pidiendo su baja del grupo socialista y su inscripción en el mixto con los derechos que disfrutaba ante de su ingreso en el grupo del PSOE.

Durante el pleno, sus votaciones fueron de todo tipo: apoyó las dos mociones del PSOE, apoyó el solo una del BNG, apoyó con el PP otra del BNG, apoyaba el cambio de reglamento que proponía el PP pero que no se debatió y se ausentó en la reprobación de Campos. Por otra parte, el BOP publicaba el sueldo de Martínez como alcalde, tras ser cesado como vicepresidente. Cobrará 40.804 euros al año.

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