«España no entiende que invertir en ciencia es como invertir en educación»

El grupo de investigación de la científica coruñesa Sandra Barral es referencia a nivel mundial en neurología

.

A Coruña / la voz

En Nueva York encontró la forma de hacer ciencia con la que siempre soñó y allí se quedó. La científica coruñesa Sandra Barral se dedica a descifrar los enigmas del alzhéimer en uno de los laboratorios de referencia sobre la materia, en la Universidad de Columbia. Esta investigadora apostó hace 15 años por especializarse en las bases genéticas de la enfermedad y, hoy en día, su mesa de trabajo está llena de estadísticas de ADN, cromosomas y genotipos. Como te despistes, te secuencia el genoma en un abrir y cerrar de ojos.

-¿Llegaremos algún día a ver la cura del alzhéimer?

-Sí. Es una cuestión de tiempo, pero se lucha contra una enfermedad cuya causa desconocemos. No sé si nuestra generación lo llegará a ver. La de nuestros hijos espero que sí.

-¿Es solo una cuestión de tiempo?

-De tiempo y de inversión. Cuanta más investigación haya, más rápido avanzaremos. Ante el envejecimiento de la población, en Estados Unidos hace tiempo que se dieron cuenta de que las enfermedades neurodegenerativas son una prioridad.

-¿Qué investiga usted?

-Intento entender qué papel juega la genética en el alzhéimer. Sabemos que hay variantes genéticas que incrementan el riesgo [Barral trabaja codo con codo con la investigadora que descubrió la variante genética más fuerte que incrementa el riesgo de alzhéimer, el APOE-E4] y también hay una nueva corriente que está centrada en saber si puede haber factores protectores, porque hay personas que, a pesar de tener esas variaciones, no desarrollan la enfermedad. En nuestro grupo estamos trabajando también con este tema.

-Pero si tienes una mutación genética, no te libra nadie, ¿no?

-Si tienes una mutación genética en uno de los genes que conocemos en la forma temprana de la enfermedad, la vas a desarrollar. Y, a veces, muy pronto. Hay pacientes con la enfermedad de alzhéimer de aparición temprana tan jóvenes como con 30 años.

-¿Qué otras certezas tienen?

-Que la población de origen afroamericana y la caribeña tienen más riesgo de padecer alzhéimer. Eso es algo que hemos demostrado en nuestro grupo. -Cuanto más se conozca el mapa genético, mejor será para la comunidad científica. ¿Cuánto tiempo se tarda en secuenciar un genoma humano?

-En la actualidad, la tecnología permite hacerlo en días. El primer borrador del genoma humano tardó 15 meses (1999-2000) y el coste estimado fue de 300 millones de dólares. Dieciocho años después, te lleva solo unas horas y hay compañías privadas que lo hacen por 1.000 dólares.

-¿Qué hace mal España en su sistema de ciencia?

-No cuidar de sus investigadores y no entender que invertir en ciencia es como invertir en educación. Es que es crecimiento para un país. Los científicos son los que te van a curar las enfermedades.

-Es la suya una profesión menos prestigiada de lo que debería.

-En España, al científico no se le valora lo suficiente. Todos admiramos a Ángel Carracedo, pero hay un montón de investigadores que ni en su entorno más inmediato se les reconoce el mérito que tienen. Y, muchas veces, están cobrando precariamente o trabajando sin cobrar.

«Allí tenemos donantes privados que piden más investigadores»

 

 

La cultura del mecenazgo «es la principal diferencia» con Estados Unidos, dice Sandra Barral.

-Aquí hay quien incluso critica a Amancio Ortega por ello.

-Lo sé. Pues en mi universidad son muy habituales las donaciones privadas. A veces te piden que no gastemos el dinero en máquinas, sino en contratar investigadores.

-¿Por qué se fue a Nueva York?

-Por mera frustración. Tenía la sensación de que a nadie le importaba lo que hacía. Mi plan era irme un año y, si no funcionaba, dejar la ciencia.

-¿Se arrepiente de haberse ido?

-¡Me arrepiento de no haberme ido antes! Si hubiera hecho la formación universitaria en Estados Unidos habría sido todo más fácil.

-Habría llegado aún más lejos.

-Sin el período previo de adaptación personal, habría exprimido más estos años. Si estudias allí, estás dentro del sistema, y el idioma deja de ser un obstáculo.

-¿Cuánto tiempo le llevó dominar el inglés?

-Para tener una conversación fluida como esta, dos años.

-¿En qué idioma sueña?

-No me acuerdo de lo que sueño. Cuando estoy sola hablo en inglés.

-«Regresar es irse», escribió María Luisa Elío. ¿Siente eso cuando pasea por A Coruña?

-Es una sensación extraña. He pasado 30 años de mi vida aquí.

-¿Se siente desubicada?

-Un poco. Ya no es solo tu carrera la que te une al otro país. Yo me he casado con un americano, mi hijo es americano… Mis lazos son mucho más profundos. Pero no me supone un conflicto. Soy coruñesa y soy gallega.

-¿Cuándo fue la primera vez que pensó en ser científica?

-De niña ya quería ser bióloga.

-¿Se veía ya con la bata blanca y el microscopio en el laboratorio?

-Sí, en Biología Molecular, de lo que fue mi tesis en Santiago y el primer posdoctoral en A Coruña.

Newsletter Educación

Recibe todas las semanas la información más relevante sobre educación

Votación
0 votos
Comentarios

«España no entiende que invertir en ciencia es como invertir en educación»