La brillante generación de postguerra

El claustro del llamado Instituto Masculino fue en los años 40 y 50 uno de los mejores de España


lugo

La Guerra Civil supuso un antes y un después para la enseñanza en España. Dejando aparte las depuraciones ideológicas que impusieron los vencedores y que ocasionaron una drástica selección del profesorado, la estructura educativa franquista impuso también la división de sexos y con ello su separación en las aulas, con lo que nuestro Instituto provincial quedó dividido en dos: el que acogía a estudiantes de sexo femenino y el de los de sexo masculino. Esta última colaboración se va a centrar en los profesores que atendieron a los segundos y si les concedemos atención es por la consideración que merecen como docentes excepcionales. El claustro del llamado Instituto Masculino fue en los años cuarenta y principios de los cincuenta uno de los mejores de España y eso justifica este recuerdo.

Uno de los primeros profesores en incorporarse tras la contienda, en febrero de 1940, fue José Gómez Posada-Curros (1902-1996). Este maestro y licenciado en Filosofía y Letras, llega al Instituto como profesor auxiliar para suplir la marcha de Filgueira Valverde a Pontevedra. Antes había sido docente en Ferrol y Vigo y ya era miembro de la Real Academia Galega desde 1928. Militante de Falange Española fue asimismo secretario particular del gobernador de la provincia Ramón Ferreiro. Mantuvo una gran actividad como conferenciante y publicista llegando a ser nombrado decano de los periodistas de Galicia y a recibir en 1995 una de las medallas Castelao, condecoración que ya antes habían recibido otros profesores del Instituto como Filgueira Valverde, Antonio Fraguas y Martínez López.

Profesor inolvidable

Para el curso 1941-42 llegaba al centro lucense

Luciano Fernández Penedo

(1911-2004) para ocupar la cátedra de Matemáticas que décadas antes tuviera su padre

Luciano Fernández y Fernández

. El hijo permanecería en el Instituto hasta 1959, año en que pasaría a los servicios de Inspección educativa. Como ya hemos comentado al hablar de los alumnos, había sido un excelente estudiante, premio extraordinario de licenciatura en Ciencias Exactas en 1934 y número uno de su oposición a cátedras. Dio también clases en las universidades de Madrid y Salamanca y en la Escuela de Comercio de Lugo. Su relación con el centro le llevó a escribir un libro sobre el mismo que tituló

Historia viva del Instituto de Lugo

.

Nuevas incorporaciones

En el curso siguiente, 1942-43, se integraban en el Instituto otros profesores que habían aprobado recientemente sus cátedras (plazas que en muchos casos cubrían las bajas de represaliados y exiliados). Entre ellos,

Lázaro Montero de la Puente

(1911-2002) que había obtenido igualmente un premio extraordinario de bachillerato y que ahora se incorporaba como catedrático de Lengua y Literatura Española. Fue un publicista muy activo, autor, incluso, de guiones cinematográficos, y un profesor muy estimado por sus alumnos. En 1955 abandonaría el Instituto Masculino para incorporarse al cuerpo de inspectores, aunque regresaría fugazmente para ocupar la dirección entre 1958 y 1959. Escribió, asimismo, un libro autobiográfico en que recuerda su paso por el Instituto lucense:

Memorias de un don nadie

.

Por las mismas fechas llegarían también algunos catedráticos efímeros como Eduardo García-Rodeja Fernández para Matemáticas o Francisco de Paula López Ruiz para Griego, pero son otros los que merecen nuestra atención por el recuerdo que dejaron en el Instituto lucense, y en particular Froilán López y Francisco Bernis.

Froilán López y López (1900-1990), ocuparía desde 1943 la cátedra de Latín tras haber sido profesor en el Seminario conciliar y en varios institutos madrileños. Permanecería dos décadas en el centro hasta trasladarse al Instituto de Alicante en 1963, desempeñando durante esos años los cargos de jefe de estudios, vicedirector y director.

Filólogo reconocido

Era doctor en Filosofía y Letras y un reconocido filólogo autor de varias publicaciones. A su muerte dejaría muchos de sus libros como legado al Instituto de Lugo, fondos bibliográficos que hoy constituyen una parte fundamental de la biblioteca histórica del centro; en este sentido hay que considerarlo como su más generoso mecenas junto con

Valentín Portabales.

 

Francisco Bernis Madrazo (1916-2003), hijo de un catedrático salmantino, estudió en el Instituto-Escuela y luego se licenció y doctoró en Ciencias con premio extraordinario. Tras la Guerra Civil gana una cátedra de Ciencias Naturales y llega al Instituto de Lugo en agosto de 1943 permaneciendo en él una década.

Actividad

Fue tiempo suficiente para dejar una imagen de profesor activo y de concienzudo explorador de la naturaleza en una línea de implicación con sus alumnos que algunos aún recuerdan. Marcharía en 1952 a Madrid reclamado por el Instituto José de Acosta y el Museo de Ciencias Naturales y cuatro años después se convertiría en catedrático de la Universidad central. Pasa por ser la personalidad más relevante de la ornitología española del siglo XX y uno de los promotores del Coto de Doñana. El Instituto Masculino guarda en sus vitrinas muestras de su actividad de campo y de su interés por la taxidermia.

El último docente que traemos a estas líneas es Antonio Fraguas Fraguas (1905-1999), quien llegaría al Instituto Masculino en el curso 1951-52 cuando este ocupaba ya el nuevo edificio de la avenida de Rodríguez Mourelo. Si lo añadimos como despedida es porque fue el profesor que me pareció oportuno elegir como representante de los docentes gallegos para el monográfico que la revista Participación Educativa dedicó a los educadores españoles de Bachillerato en el año 2011. Y lo hice por varias razones: primero por ser de mi misma disciplina, lo que me permitía entender mejor sus aportaciones, luego por su intensa dedicación al Instituto durante la década en que fue catedrático de Geografía e Historia, y, por fin, por su brillante y prolongada actividad profesional y cultural en este y en otros centros y ámbitos, lo que, entre otras cosas, le llevaría a ser nombrado Cronista Oficial de Galicia. En Lugo ejerció el cargo de secretario y tuvo un papel determinante en la organización y desarrollo de los primeros Cursos de Primavera que se celebraron en la ciudad entre 1958 y 1968. En 1959, Fraguas marcharía por traslado al Instituto Rosalía de Castro de Santiago en el que alcanzaría la jubilación.

*Antonio Prado Gómez es doctor en Historia. Catedrático jubilado del IES Lucus Augusti de Lugo.

En el curso

1941-1942 llegó Luciano F. Penedo a ocupar la cátedra de Matemáticas

Froilán López y López permaneció dos décadas en el centro hasta trasladarse a Alicante

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