Un río con aguas de color verde en la Ribeira Sacra

Los vertidos tiñen el arroyo de Pesqueiras cerca de su salida al Miño


MONFORTE / LA VOZ

Las viñas de la ladera de Pesqueiras, en la margen izquierda del Miño, al pie mismo de la presa de Belesar, marcan uno de los límites del Paisaje Cultural de la Ribeira Sacra. Alrededor de 170 kilómetros cuadrados que la Xunta declarará Bien de Interés Cultural (BIC) para avalar la futura candidatura a Patrimonio de la Humanidad. La ribera de Pesqueiras da nombre a una aldea del municipio de O Saviñao y al río que se precipita desde ella entre peñascos camino del embalse, en un entorno de gran belleza paisajística e interesantes vestigios históricos. Hace veinte años era un coto truchero codiciado por los pescadores, pero en la actualidad ronda la muerte biológica. El mal olor de las aguas se percibe desde las casas y los vecinos suspiran por las lluvias para poder abrir las ventanas.

Las precipitaciones llegaron por fin el pasado jueves, después de un año extremadamente seco que agravó el problema de la contaminación del río. Los vertidos, al parecer procedentes de una industria láctea próxima a Escairón, tiñen ahora las aguas de una intensa tonalidad verdosa. Debido a la escasez de lluvias, los residuos se fueron adhiriendo en las piedras del lecho del río. Según los vecinos, la degradación de estos sedimentos genera el gas metano que produce los malos olores.

«O problema dos vertidos vén de lonxe, pero foi a máis nestes últimos meses. Supoñemos que por algunha actividade industrial que antes non existía», señalan en la Asociación Veciñal de O Saviñao. Fueron los primeros en denunciar esta situación y aseguran haber recibido «presiones» por dar ese paso.

Posteriormente, llegaron las iniciativas políticas. El pasado mes de enero el portavoz del PSdeG, Xoaquín Fernández Leiceaga, visitaba la zona para anunciar que llevaría al Parlamento de Galicia el problema de la contaminación del río Pesqueiras. En mayo, fue En Marea la que preguntó en el Congreso por las medidas que tenía previsto adoptar la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil. El diputado Miguel Anxo Fernán Vello fue informado entonces de la existencia de un expediente sancionador por denuncias de particulares y asociaciones ecologistas.

Depuradora en obras

Fuentes municipales indicaron ayer que la empresa a la que se asocian los vertidos está instalando una nueva depuradora de mayor capacidad. Los nuevos gestores de la fábrica argumentan que se encontraron con un sistema de tratamiento de residuos totalmente obsoleto y se comprometen a tener el problema resuelto para comienzos de año. Hasta entonces, el río encomienda su supervivencia a la lluvia.

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