Un fondo de capital, nuevo dueño de Abella dos años después de abrir

Dolores Cela Castro
dolores cela LUGO / LA VOZ

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

Por ahora no trascendieron los planes del nuevo propietario del centro comercial

04 nov 2017 . Actualizado a las 20:13 h.

El fondo de inversiones Blackstone, considerado el nuevo gigante del ladrillo y la mayor inmobiliaria privada de España, desde que compró el 51% del suelo, viviendas y locales del Banco Popular, es el nuevo propietario del centro comercial Abella, que está a punto de cumplir dos años. Con el cambio de dueño se abre una vía para relanzarlo. Por el momento no han trascendido los planes para su inversión en la capital lucense. Fuentes consultadas señalaron que ya existen algunos movimientos para tratar de recuperar la actividad en los espacios vacíos.

La inmobiliaria Aliseda, del Banco Popular, se quedó con el centro comercial lucense, propiedad de Luis Ridao y de su socio gallego Manuel Criado. No les pertenece desde el pasado 28 de julio, según reconocieron fuentes próximas a Inversiones Abuín, en que se firmó el traspaso de la propiedad. Posteriormente pasó a formar parte de la operación de finales del pasado mes de julio entre Blackstone y el Banco Santander, en la que el fondo se hizo cargo de los 5.000 millones de euros en activos del Popular.

Abella ahora pertenece al gigante del ladrillo, cuyo negocio consiste en comprar empresas y activos en dificultades y buscarles una plusvalía en el menor tiempo posible, por lo que, casi con seguridad, realizará inversiones para promocionar el centro comercial que atraviesa sus horas más bajas desde la inauguración. Responsables de la nueva propiedad ya lo visitaron para conocer de primera mano su estado y las necesidades.

Blackstone compró recientemente otros dos centros comerciales en Portugal y un tercero en León. E l nombre de este fondo está de nuevo de actualidad al plantear recientemente el Ayuntamiento de Madrid el inicio de acciones para declarar nula la venta de 1.860 viviendas de protección oficial. Las adquirió en 127,5 millones de euros, en el año 2013, cuando gobernaba el PP.

Dos años polémicos

El centro comercial Abella arrancó el 19 de noviembre del año 2015, con 31 operadores y con una inversión de 89 millones. De ellos ahora apenas quedan en funcionamiento una docena, después de la desbandada del verano del 2016 en que cerraron una buena parte, alegando incumplimiento del contrato por parte de Inversiones Abuín, promotora y anterior propietaria. El centro comercial no tenía licencia de actividad cuando abrió ni tan siquiera un año después. Actualmente la compañía del catalán Luis Ridao se encuentra en liquidación.

Parte de los litigios judiciales que se plantearon en su momento están ya resueltos, la mayoría a favor de los operadores. Otros tienen fijada la fecha de juicio. Sin embargo, las esperanzas de poder cobrar indemnizaciones por daños y perjuicios, se desvanecieron con la disolución de Inversiones Abuín. En algunos casos consiguieron, eso sí, medidas cautelares para poder evitar la ejecución de los avales depositados en su momento.

Concurso de acreedores

La promotora del centro comercial no solo generó problemas a las empresas que se asentaron en Abella, sino también a las empresas que trabajaron en la construcción del centro comercial. Uno de los ejemplos más claros es el de la lucense Fegilca, que tuvo que recurrir al concurso de acreedores como consecuencia de los impagados para poder seguir trabajando. Actualmente ejecuta las obras del San José.