El HULA centra esfuerzos en evitar la segunda rotura ósea de sus pacientes

Las fracturas de cadera aumentan hasta situarse en cerca de 500 al año


lugo / la voz

Unos 500 lucenses se rompen la cadera cada año, en la mayor parte de los casos como consecuencia de la osteoporosis, una enfermedad que disminuye la resistencia de los huesos. Las estadísticas demuestran que entre el 20% y el 40% de estas personas van a morir en los 365 días siguientes. El riesgo de una segunda fractura -no solo de cadera, sino también de otros huesos como las vértebras, que no se diagnostican en la mitad de los casos cuando se producen, o las muñecas- es del 50% y va en aumento en una población más envejecida. Estos datos fueron abordados ayer en una jornada que se celebró en el HULA, coincidiendo con el Día Mundial de la Osteoporosis, en la que apuntaron como prioridad evitar que se produzca la segunda fractura y conseguir adherencia a los tratamientos que pueden combatir este problema, que genera una abultada factura sanitaria.

El HULA dispone de una unidad de prevención de fracturas desde hace dos años, de la que es responsable Carlos García Porrúa, médico adjunto de Reumatología. Porrúa explicó la importancia de evitar la segunda fractura e indicó que solamente el 20% de estas personas reciben tratamiento actualmente para prevenirla.

García Porrúa señaló que la prioridad es poner en marcha un modelo asistencial que identifique las fracturas con facilidad; que evalúe el riesgo de que se produzca una segunda; aplicar un tratamiento y conseguir que el paciente lo cumpla.

El número de roturas óseas, según explicó, no va a descender, sino que aumentará a medida que crezca la población mayor. En una década el 35% de los habitantes superarán los 65 años. Actualmente solo el 15% de los recursos que se destinan a esta área se invierten en su prevención.

El reumatólogo puso de manifiesto que las unidades de prevención de fracturas nacen para cubrir un vacío asistencial. «No estamos actuando para prevenir la segunda fractura y ese es un trabajo en equipo».

En enfermos de VIH

La osteoporosis, que se caracteriza por una disminución de la resistencia ósea, es la principal causa de las fracturas óseas. De ella habló la jefa del servicio de reumatología, Amalia Sánchez Andrade, que se centró en los pacientes con VIH, en los que la incidencia de las roturas duplica al resto de la población, en todos los grupos de edad.

Sánchez Andrade explicó que el primer contacto con la osteoporosis se produce en atención primaria, nivel asistencial que desde hace un año puede solicitar densimetrías óseas, que permiten diagnosticar la enfermedad. La importancia de un diagnóstico precoz permite reducir las roturas y reducir el gasto sanitario. Solamente los costes hospitalarios de una intervención de cadera suponen 12.000 euros.

Según Sánchez Andrade, un tercio de las mujeres mayores de 50 años va a sufrir a lo largo de su vida una fractura osteoporótica.

Casos de sarcopenia

La jornada la cerró la médica adjunta de Rehabilitación, Rocío Giadás Piñeiro, que habló sobre la sarcopenia, una enfermedad que definió como silente y que supone la pérdida de masa muscular y de potencia ósea. La sufren más del 30% de los adultos mayores de 60 años. Esta patología está considerada un síndrome geriátrico y produce discapacidad y dependencia.

Un tercio de las mujeres mayores de 50 años sufrirá un rotura ósea a lo largo de su vida

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