Emigrantes argentinos en Lugo, en vilo por las jubilaciones

La asociación de inmigrantes y retornados Rioplatenses pretende asesorar a los afectados


LUGO / LA VOZ

La mayoría emigraron a Lugo después del corralito que en el 2001 puso contra las cuerdas los

ahorros y la vida de millones de ciudadanos argentinos. Y ahora, tras más de una década trabajando en España, cuando rondan los 65 años y están a punto de alcanzar la edad de jubilación, vuelven a tener su futuro económico en el aire. En esta situación se encuentran decenas de argentinos que viven en la ciudad amurallada y otros municipios de la provincia, y que desconocen si dentro de unos meses podrán cobrar algún tipo de prestación por retiro o si tendrán que seguir trabajando para sobrevivir.

«Son temas muy complejos, porque cada caso es diferente y complicado por nuestro país de origen», exponen directivos de la asociación Rioplatenses en Lugo. Se refieren a las llamadas «jubilaciones por convenio», y su tramitación es tan engorrosa que el colectivo solicitará una ayuda económica que les permita contratar a un abogado especializado para asesorar a los afectados. También quieren organizar una charla que aborde el tema. «La tramitación en la Seguridad Social en España es bastante sencilla, el problema está en nuestro país de origen», manifiestan. En esa línea, advierten a sus compatriotas de que deben «informarse bien», puesto que en España con 65 años se dejan de percibir multitud de subsidios -«dejas de cobrar todo», dicen-; por lo que quienes «todavía no se han preocupado por el tema» podrían verse en poco tiempo sin ninguna fuente de ingresos.

Trabajadores internacionales

Los convenios bilaterales son el instrumento burocrático que garantiza las prestaciones de trabajadores internacionales. A través de ellos, los sistemas de Seguridad Social de dos países se coordinan para que, por ejemplo, cuando una persona abandona el país donde tiene reconocida la prestación, la pueda cobrar en el país donde reside. Es el caso de buena parte de los argentinos que viven en Lugo, y que conservan derechos laborales en su país de origen por los años que trabajaron en él. No en vano, los convenios reconocen los períodos cotizados en ambos lugares a la hora de solicitar los retiros. Pero las tramitaciones son farragosas, se prolongan en el tiempo -a veces, más de dos años-; y por esto, los especialistas recomiendan a los afectados tener toda la documentación preparada, como certificaciones del tiempo cotizado en España y en Argentina, vida laboral o contratos con las empresas donde prestaron servicios. Además, casi siempre es necesario legalizar y apostillar los documentos extranjeros.

«Cotizamos casi 40 años en los dos países»

«Sería importante financiar a una persona que diese asesoramiento sobre las jubilaciones. Es necesario que se nos explique, se nos diga, se nos instruya… porque mucha gente puede quedarse sin nada, sin cobrar ni un euro». Lo afirman Óscar Spagnuolo y Beatriz Yáñez, un matrimonio argentino asentado en Lugo que acaba de jubilarse, y que a mayores forma parte de la directiva de la asociación Rioplatenses en Lugo. Él como vicepresidente, y ella como tesorera.

Beatriz es digna representante de tantas y tantas vidas «de ida y vuelta». Su padre emigró a Buenos Aires desde la localidad de Sedes, en las inmediaciones de Ferrol, a finales de los años veinte del siglo pasado. Hace una década, ella emprendió el camino al revés. Dejó la capital bonaerense para mudarse con su familia a Lugo, donde regentó un local «de arreglo de ropa». Cuando decidió poner fin a su vida laboral, tardó casi dos años en empezar a cobrar la pensión que le correspondía, y que se encargan de pagar sus dos países: Argentina y España. «A los 65 presenté los papeles», comenta Betty, que había cumplido 55 cuando inició una nueva andadura profesional en la ciudad amurallada.

Repartidor de pan

Al llegar a Lugo, Óscar, su marido, empezó a trabajar en una panadería haciendo el reparto por las aldeas. Llegó a la edad de jubilación con «casi 40 años cotizados entre los dos países», y lamenta que la tramitación de retiros en su país de origen sea especialmente compleja. Como ejemplo cuenta que «Argentina te pide un poder seis veces, y firmado con bolígrafo azul». Su caso se complicó cuando hace unos meses tuvo que viajar a su país natal por motivos familiares y estuvo a punto de perder parte del dinero que cobra. En esas circunstancias tuvo que averiguar cuánto tiempo podía estar fuera de España sin que la pensión se viese afectada. «Estando allí, supimos que al mes y medio perdía parte de la jubilación por no residir acá», manifiesta el hombre, que salvó parte de su pensión en el último momento.

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