El goleador que llegó de Albania

Stroni huyó de la dictadura comunista siendo internacional y el destino quiso que se retirase en el Lemos


MONFORTE / LA VOZ

Aunque vive horas bajas, el Lemos conserva cierto pedigrí en el fútbol gallego. Son casi cien años de trayectoria y muchos los jugadores que salieron de Monforte con destino a grandes equipos. Wilson Rodríguez llegó a estar a prueba en el Madrid de Di Stéfano. El albanés Albert Stroni (Fier, 1971) hizo el viaje en sentido contrario. Internacional con la selección absoluta de su país antes de cumplir veinte años, pasará a la historia del conjunto lemista por ser su máximo goleador. Aspiraba a más, pero no se siente frustrado. «Me encuentro bien aquí, siempre me sentí respetado», comenta Stroni en el despacho de su negocio, un concesionario de vehículos de importación. Entre fotos que guardan algunos de sus mejores recuerdos como futbolista, desgrana los detalles de una vida que bien podría ser el guion de una película.

La historia comienza en Sevilla, en el año 1990. La selección absoluta albanesa iba a disputar un partido contra España en esa ciudad andaluza. Stroni, que ya había debutado con el primer combinado de su país, acudía esta vez a la concentración como capitán de la sub-21. Iban a medirse en Huelva con el equipo que dos años después daría a España el oro olímpico. Pero al capitán albanés no le preocupaban aquel día las correrías de Guardiola o Luis Enrique. La decisión estaba madurada desde hacía tiempo, aprovecharía la ocasión para pedir asilo político.

«Solo se lo había confesado a mis padres. Imagínate cómo sería Albania entonces que me animaron a hacerlo sabiendo que iban a sufrir represalias», relata Stroni. A su madre la echaron del trabajo y a su padre la jugada de su hijo le valió el traslado a otra fábrica. Tuvieron suerte, porque la espantada del futbolista albanés coincidió con un período de apertura en su país. Las protestas estudiantiles se sucedían y el régimen comunista, escaldado por lo que había sucedido con los Ceaucescu en Rumanía, accedió a un cambio político gradual que suavizaría la represión de los que pensaban diferente.

Pero estamos en Sevilla, en la concentración de la selección albanesa a la que nunca regresó Stroni, que entonces tenía 19 años. Se había lanzado a la aventura al apearse en una calle cualquiera del taxi en el que supuestamente iba a realizar unas compras. Le acompañaba otro sub-21 albanés, Ilir Sina. «En Zúrich, donde había hecho escala el vuelo que nos llevaba a España, él lo había intentado. Pero lo localizaron dando vueltas por el aeropuerto y dijo que se había perdido. En Sevilla, cuando le avisé de que yo no iba a volver pensó que era un chivato que le quería tirar de la lengua», rememora el exjugador lemista.

Peregrinaje deportivo

Aquel primer sueño español duró poco. Stroni tuvo que regresar por un tiempo a Albania, porque una absurda norma de la época impedía jugar durante año y medio a los que solicitaban asilo político. Ya de vuelta, tuvo de agente a Carlos Uriarte, representante de Capello cuando fichó como entrenador del Madrid. El jugador albanés probó suerte en el Leganés, en el Toledo y en el Compostela que luego ascendería a primera. No cuajó en ninguno de estos equipos. Tampoco en el Ourense, a donde llegó de Santiago antes de jugar su primera temporada en el Lemos.

Condiciones no le faltaban. Era un delantero con gol y un poderío físico envidiable. Pero la adaptación resultó compleja. «Físicamente siempre fui un privilegiado, era algo a lo que se le daba mucha importancia en el fútbol de mi país. No sé qué pasó, mis expectativas eran otras. Era joven, estaba solo y no gestioné bien estar en otra cultura», reflexiona el futbolista albanés. En sus diferentes etapas con el Lemos, donde llegó a jugar y a entrenar al equipo al mismo tiempo, marcó 105 goles. La lista de escudos con los que probó suerte en España, incluida una breve etapa en Francia, daría para llenar un folio. Monforte fue la última escala. «Aquí está mi vida, mi pareja, mi casa. Vienen más mis padres a verme de lo que viajo yo a mi país. En España soy en albanés y en Albania el español», dice con una sonrisa franca.

 

La adaptación de Stroni al fútbol español no resultó fácil. «Cuando quieres ser futbolista, te vale todo, pero no olvidas que jugaste ante 50.000 espectadores», dice el albanés. Apartado de los estadios, se rinde como espectador a la genialidad de Messi. «Soy poco idólatra, pero Messi es único. Saldrán más jugadores como Gullit, Van Basten o Cristiano. Como Messi, imposible», opina. La foto de la derecha es de su etapa en el Apolonia. Corresponde a un partido de UEFA, del año 1988, contra el Auxerre francés. Stroni es el tercero por la izquierda en la fila superior

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