Abanca se queda con el Jorge I y deja fuera a un hostelero mariñano

El banco ofreció 941.000 euros por el hotel, que podrá vender a terceros


lugo / la voz

El hotel Jorge I es desde ayer de Abanca. La entidad se hizo con el establecimiento en concurso de acreedores, al ofrecer 941.000 euros en la subasta que se celebró en el Juzgado Mercantil. Solamente un postor había depositado la fianza en la cuenta judicial para poder participar en la puja, la empresa Rosety Fernández Decoraciones, que empezó ofreciendo 600.000 por el cuatro estrellas de A Campiña.

Abanca después de la oferta del empresario, con un hotel funcionando en Burela y otro a punto de iniciar la actividad en Viveiro, puso sobre la mesa 941.000 euros, con cargo a su crédito hipotecario. La otra parte no mejoró la propuesta y la entidad de ahorro se quedó con el bien, con la reserva de facultad de ceder el remate a un tercero.

En algunos ámbitos se especulaba ayer con la posibilidad de que el hotel, construido a principios de los años 70 y que lleva cerrado desde las Navidades del año 2015, tenga ya un posible comprador y posiblemente no sería para dedicarlo al sector de hostelería.

Este era el peor escenario que podría presentársele a los acreedores, especialmente a los trabajadores, dado que, con esta solución nadie tendrá opción a recuperar parte de la deuda. En el caso de la antigua plantilla asciende a 500.000 euros. También figura en la relación el Fogasa.

Solo quedan los muebles

El administrador concursal solamente podrá obtener algún dinero con la venta del mobiliario del establecimiento, que no estaba incluido en la subasta de ayer. Parece bastante difícil, al menos inicialmente, exigir la responsabilidad al empresario italiano Maurizio Borroni, dueño del Jorge I, que se encuentra en paradero desconocido.

En su informe el administrador concursal calificó el concurso del Jorge I como culpable, con lo que el industrial italiano que adquirió el establecimiento a la familia García, su anterior propietaria, estaría obligado a responder con su patrimonio personal del déficit concursal, que supera los tres millones de euros.

Proyecto frustrado

La empresa que pujó por el hotel de A Campiña, según fuentes próximas a esta, tenía la intención de volver a ponerlo en marcha como establecimiento de hostelería, con entre 34 y 37 habitaciones operativas y con una plantilla de entre 8 y 10 operarios.

El hotel Jorge I entró en concurso necesario de acreedores en enero del año 2016, a instancia de una docena de empleados, los más antiguos, a los que les debía 300.000 euros en salarios.

La presentación del concurso de acreedores frenó en su momento la subasta del establecimiento, que había instado Abanca en su momento para reclamar una deuda hipotecaria de 984.838 euros, algo menos de la cantidad por la que se hizo con el cuatro estrellas en la subasta de ayer.

A fecha de ayer la deuda del préstamo con la entidad financiera se elevaba a 1,8 millones de euros.

El establecimiento ahora en manos de Abanca, empezó a funcionar a principios de los años 70. En 1995 cambió de dueño y se hizo con él el hostelero Alberto López, que lo explotó hasta el año 2014, en que se lo vendió al empresario italiano Maurizio Borroni, con la intención de jubilarse.

Operación pendiente

Al mismo tiempo que el Juzgado Mercantil de la capital lucense tramitaba el concurso de acreedores del hotel lucense que durante algún tiempo estuvo en manos del hostelero lucense Alberto García, otras instancias judiciales tramitaban una denuncia por estafa y falsedad contra Maurizio Borroni. La presentó en su momento la familia García, que no había cobrado los 2,3 millones de euros en los que se cerró la operación con el italiano en el año 2014. El comprador solamente aportó 50.000 euros como señal en el momento de la firma. El resto del dinero se comprometió a hacerlo efectivo en pagarés.

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