Ni Fomento ni Concello se quieren hacer cargo del puente blanco

El Gobierno vuelve a explicar en el Congreso que asume de momento la limpieza, pero insiste que es el Ayuntamiento quien tiene que asumir la conservación del paso sobre el Miño


En Lugo comienza a ser habitual que las administraciones no saben o no quieren hacerse cargo de las competencias de obras públicas. El cuartel de San Fernando y el equipamiento del nuevo auditorio son un ejemplo. En ambos casos son edificios que no están siendo usados, entre otros motivos, porque parece que ni Concello ni Xunta quieren asumir los costes.

Desde hace años hay otro caso de conflicto de competencias y que sigue latente. Se trata del puente blanco, inaugurado el 24 de junio del 2011 tras años de petición social. Pero una vez cortada la cinta y por fin colmadas las ansias de tener un nuevo paso sobre el Miño, al poco tiempo comenzó la batalla sobre quién se tendría que hacer cargo del mantenimiento de esta infraestructura.

El Ministerio de Fomento acaba de responder a una pregunta del diputado por Lugo de En Marea, Miguel Anxo Fernán-Vello, y responde lo mismo que hizo en enero a la diputada del PSOE por Lugo, Margarita Pérez, que debe de ser el Concello quien se encargue de la limpieza y mantenimiento. Y se basa en el protocolo de colaboración que firmaron el 9 de octubre del 2004 el ministerio y el Concello «para la transferencia de titularidad de varios tramos de la red estatal de carreteras en el municipio y para la construcción de un nuevo puente sobre el río Miño».

Fomento responde al PSOE y ahora a En Marea que en el apartado quinto del citado protocolo se indicaba que el Concello «como titular del nuevo puente y de las vías de acceso y conexión, que se construyan con el proyecto del puente sobre el Miño, asumirá la responsabilidad de la conservación y explotación del nuevo puente y dichos viales desde el día de la puesta en servicio de las obras». Pero desde el Concello siempre han sostenido que la obra nunca la llegaron a recibir, que carecen de un documento que lo explicite y que un protocolo no deja de ser una declaración de intenciones, pero sin valor jurídico.

Mientras, han ido pasando los años y la suciedad y el deterioro de algún elemento ha sido y sigue siendo evidente. Desde el grupo municipal del PP recordaron en su momento que al cuarto año de apertura es necesario hacer una inspección a fondo, como la comprobación de los tirantes. «El ministerio remitió al Ayuntamiento, el 12 de julio del 2011, el manual de inspección y mantenimiento de la obra, donde se detallaban las labores de conservación a realizar por el Ayuntamiento, que no ha aceptado firmar el acta de cesión y entrega del nuevo puente».

Fomento, en la respuesta en el Congreso, afea al Concello que desde la inauguración del puente «el Ayuntamiento no ha llevado a cabo las labores de conservación, manteniendo exclusivamente su iluminación».

En el 2015, Lara Méndez y la entonces ministra Ana Pastor hablaron del asunto, pero parece que las posturas siguen enfrentadas. Fomento señala que en el encuentro se comprometió a «hacerse cargo provisionalmente de la conservación del nuevo puente, hasta que el Ayuntamiento asumiese sus compromisos. Lo hacemos por responsabilidad, garantía de la seguridad y en defensa del interés general, ante la falta de cumplimiento por parte del Ayuntamiento».

En este sentido, el Gobierno señala que se están realizando «operaciones de conservación ordinaria del puente y sus accesos, reparando algunos elementos dañados, desbroce de las glorietas adyacentes y limpiando el entorno de las infraestructuras en la zona de dominio público, pero el nuevo puente sobre el Miño y sus viales de acceso no pertenecen a la Red de Carreteras del Estado».

En Marea pide que sea de Fomento

Miguel Anxo Fernán Vello emplaza a solventar esta situación cuanto antes porque «resulta sorprendente que unha ponte destas características, que contou cun elevado financiamento, non sexa obxecto das rutinarias actuacións de mantemento», y recuerda que en el 2011 «cansámonos da publicidade e da propaganda que se fixo en torno a esta ponte, con actos de inauguración nos que abundaron os cargos institucionais».

 Fernán Vello pone de manifesto que «un concello modesto como o de Lugo, nos anos duros dos recortes e nos que Montoro asfixiou aos municipios co cumprimento do défice e con retallos ate a extenuación, é comprensible que un concello non queira asumir o mantemento de semellante ponte porque as súas arcas municipias non dan máis de si».

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