El puticlub asturiano que capta a lucenses con «cabrito y patatines»

La valla del burdel de Siero, objeto diversas críticas, fue colocada estratégicamente en O Ceao

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Lugo / la voz

La polémica suscitada por el anuncio de un puticlub asturiano, colocado estratégicamente en una de las entradas a la ciudad lucense, tiene detrás otra realidad. El burdel, que está en una nave del polígono industrial de Siero, no muy lejos de Oviedo, no contrató la publicidad en Lugo por casualidad. La empresa lo hizo porque tiene clientes de Lugo y también de municipios próximos como es el caso de Ribadeo, A Pontenova, Meira e incluso Castro de Rei. Un experto en cuestiones nocturnas aseguró que los fines de semana hay una gran asistencia gallega.

El local lleva a cabo, desde hace años, una agresiva campaña para atraer clientes. Tanto es así que nadie del sector hace algo similar en todo el norte de España, aseguró un lugués que dijo haber estado varias veces en el establecimiento. Y una parte de ese gancho tiene carácter gastronómico.

Una de las últimas ofertas fue de «cabrito y patatines» gratis para todos. Eso sucedía los jueves, días que en condiciones normales, eran flojos para la caja, sin embargo durante el mes que hicieron la promoción la nave se llenó. «Fuimos un grupo de amigos en un coche. Salimos después de trabajar y volvimos de madrugada. Si tomabas una copa te daban de comer una ración de cabrito con patatas asadas», dijo el lucense que informó de la actividad en el burdel a cambio de que se mantuviera estrictamente su anonimato. Tanto es así que ni admitió que se le nombrase con un nombre supuesto.

Esta persona no recordaba con exactitud cuándo se celebró este mes gastronómico, pero cree que fue hace un par de años. En cualquier caso, la historia del establecimiento aporta degustaciones variadas e incluso sorteos de sexo gratis.

Los responsables del club parece que no escatiman medios a la hora de la publicidad. Escogen vallas situadas estratégicamente y suelen usar el llamativo color rosa como fondo para lanzar sus campañas. Hace años las vallas fueron el soporte de una de sus primeras ofertas: pulpo gratis. Una ración con cada copa.

Según cuentan clientes en algunos foros, la empresa se llevaba todos los miércoles de noviembre un pulpeiro de O Carballiño con su caldero y una carga de mercancía en una furgoneta. Comenzaba a cocer a las cinco de la tarde y servía raciones hasta la madrugada. El encuentro lúdico gastronómico fue, al parecer, todo un éxito.

Detrás del pulpo fueron los meses dedicados al marisco, a los callos y también a las carrilleras de carne. Parece que no era extraño encontrar a alguna de las empleadas comiendo costillas y con las manos llenas de grasa, según detallan clientes en foros.

Cuando la empresa optó por anunciarse con una valla en Lugo, eligió una de las principales entradas a la ciudad y en una zona con gran actividad, como es el polígono industrial de O Ceao. La publicidad, que no pasa desapercibida, se puede ver, tanto al entrar como al salir.

 

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