El detenido por implantar heroína en perros, juzgado por intrusismo y falsedad

El fiscal le imputa haber dado una vacuna a un can sin estar autorizado para ello


lugo / la voz

El venezolano que está reclamado por Estados Unidos porque la justicia americana le atribuye un presunto tráfico de heroína que implantaba en cachorros de perro, se sentó ayer en el banquillo de acusados de Lugo porque el fiscal lo acusa de intrusismo profesional y falsedad en documento público oficial. Reclama que le sea impuesto un año y medio de cárcel por el último concepto reseñado y una multa de 6.750 euros por hacer labores que no le correspondían. Supuestamente le puso una vacuna a una perra sin tener autorización para ello y, además, le atribuyen el haber estampado en la cartilla de vacunación un sello de un veterinario.

También un veterinario

Andrés L. E., de 33 años, reconoció haberle aplicado la vacuna al perro, para echar una mano al veterinario de la comercial a la que acudió la propietaria del animal para cubrir dicho trámite. La acusación particular también sentó en el banquillo al profesional en cuestión, sin embargo el fiscal no aprecia que este haya cometido algún tipo de delito. En el transcurso del juicio prestó declaración en calidad de testigo, la presidenta del Colegio de Veterinarios de Lugo, Ana María López Pombo, quien dijo que a la organización colegial habían llegado numerosas quejas de las prácticas, supuestamente irregulares, por parte de Andrés L. E.

La fiscala del caso explicó que el acusado trabajó entre 2010 y 2013 para una comercial de la capital lucense. Desarrolló, según la acusación, funciones de veterinario, aún no teniendo titulación académica para ello. Asegura que en varias ocasiones inyectó vacunas a varios animales de compañía, en presencia de un veterinario titular.

El 18 de abril de 2013 acudió al establecimiento una mujer para que le aplicaran a su perra la vacuna tetravalente. Fue, dijo la fiscala, el acusado quien se la aplicó y, después de anotar la operación en la cartilla del animal, le puso un sello de otro veterinario y firmó con un garabato.

En su declaración, Andrés L. E., dijo que vacunó a la perra por indicación del veterinario; después rellenó la cartilla y le puso un sello que cogió del coche del profesional en cuestión. «Pensaba que ese sello era del veterinario de la comercial, pero a lo largo de las diligencias, me di cuenta de que era de otro veterinario», explicó el acusado.

«Un favor»

El acusado indicó: «Pensaba que estaba haciendo un favor y que no hacía nada mal». En otro momento significó que trataba de «echar un cable». «La vacunación -explicó- fue bajo la dirección de un profesional que estuvo presente. Simplemente le ayudé». A lo largo de la declaración dijo que no había aplicado ninguna vacuna más. «¿Tiene título?», le preguntaron y su respuesta fue que estaba «interrumpido por el proceso». Seguidamente advirtió: «Lo estoy homologando en la Universidad de Santiago de Compostela en la que estoy matriculado».

En su intervención dijo que en la empresa en la que trabajaba sus funciones eran las de vender medicamentos, hacer pedidos, reponer y despachar. Recorría la provincia. Indicó que trabajó como auxiliar del veterinario, pero siempre bajo sus indicaciones y dirección. «Sabía -dijo- que no estaba colegiado, pero no estaba haciendo ninguna labor que correspondiera a los veterinarios».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El detenido por implantar heroína en perros, juzgado por intrusismo y falsedad