Y el San Froilán 2015 hizo aguas

La lluvia, la falta de grandes estrellas y la ausencia de colaboración lastraron las patronales


Lugo

Qué ha pasado este año para que el San Froilán hiciese plof en los numerosos charcos que hubo en la ciudad. ¿Habrán tocado suelo las patronales? La tendencia de los últimos años fue de caída de asistentes a las actividades y de presencia de  visitantes de fuera de Lugo. Se le echaba la culpa a la crisis. Ni el bolsillo de la gente era tan alegre como en los años de bonanza ni los presupuestos, municipales dan para más. ¿Pero este año? ¿La lluvia ha sido tan decisiva? Hay quien, con malicia o de broma, decía como chascarrillo en los bares que «esto con Orozco non pasaba, aínda que chovese».

el tiempo y las predicciones

105 litros por metro cuadrado, 63 de ellos el día del patrón. Hosteleros y barraquistas se muestran críticos con las predicciones, especialmente con las de Aemet, que «meteron o medo no corpo». Se refieren a los restos del huracán Joaquín, que supuestamente iban a generar el caos en el fin de semana más especial de las fiestas. Y ni rastro de la temible borrasca. Hubo momentos puntuales de lluvia, pero siempre asumible en San Froilán y en otoño. Sí es cierto que el día del patrón la ciudad cerró. Literalmente. Hasta bares de fama del centro de la ciudad echaron el candado. ¿Para qué? Casi 63 litros por metro cuadrado, especialmente por la mañana, aguaron uno de los días señalados. Se tuvieron que cancelar actuaciones y actividades.

programa amplio, pero sin tirón. ¿quién paga?

La ecuación es clara: figura de renombre, éxito garantizado. El programa de las fiestas de San Froilán es amplio, variado, para todos los gustos e incluso este año con un día más. Pocas ciudades pueden presumir de un programa así y, además, gratuito, aunque no significa que de coste cero. Se paga con los impuestos de todos los lucenses. Los pocos conciertos de cierto renombre de este año: M-Clan, Auryn o Luar na Lubre llenaron el ferial. Lejos quedan los tiempos de Julieta Venegas, Melendi o Amaral. ¿Pero quién paga a estas estrellas? ¿El Concello? ¿Se hacen conciertos de pago? El Concello, si tiene posibilidades, puede hacerlo, pero las cuentas hay que equilibrarlas. La hostelería o el comercio deberían jugar un papel más activo si quieren más turismo. Hacer conciertos de pago tampoco supone que haya más gente en la ciudad ya que se tienen que celebrar en espacios cerrados, alejados del ferial y del centro.

pequeñas chapuzas del programa

Un desfile ganadero pobre y unos fuegos, raquíticos. Un año más se apostó desde el Concello por un San Froilán lucense y gallego. Es más económico, pero también pone en el escaparate a los músicos, artistas, diseñadores, artesanos y empresarios de nuestra tierra. San Froilán nació como feria y así debe seguir siendo. Pero hubo varias actividades que necesitarán de una reforma o una reflexión. Que solo hubiese una sesión de fuegos artificiales ha sorprendido a muchos lucenses. Son caros, pero también son vistosos y sirven de reclamo. Por lo menos el primer día de las patronales y el último, como fin de fiesta. Otra actividad que flojeó fue el desfile de ganado por el centro de Lugo. Pocos animales, paseo corto y falta de más ornamento tradicional, por ejemplo, carros. También se produjeron «incompatibilidades» de diferentes actividades. Un ejemplo, mientras actuaba Batital en la Praza de Santa María resonaban los tambores de Batería da Unidade. Ambas formaciones son magníficas, pero además de que coincidieron en el mismo horario, el ruido de los tambores del grupo de percusión se coló en el concierto de Batital, que obligó a algunas interrupciones.

improvisaciones y falta de información

Se necesita plan B. Los días en los que la lluvia interrumpió el programa previsto quizás se echó de menos un plan alternativo que no suponga un cambio importante. Se prevé que en el próximo San Froilán estén operativos tantos el nuevo auditorio como el espacio cultural de la vieja cárcel, espacios que pueden o tener su propio programa o servir de apoyo a cancelaciones por mal tiempo. También se echó en falta la presencia de una información ágil, a través de la web municipal y de redes sociales, para avisar sobre los cambios de última hora en el programa. 

la hostelería, a medio gas en todo

Quejas de los empresarios, pero también de los clientes. Buena parte de los hosteleros del centro de la ciudad (porque los de los barrios, que pagan impuestos, se benefician del San Froilán de refilón) lamentaron la bajada de asistentes a los actos, lo que se notó en la presencia en los bares y restaurantes. Echaron de menos «actuacións de peso» en las fiestas. Aunque la alegría iba por zonas. Por ejemplo, los hosteleros cercanos a la Praza da Soedade estaban contentos. Las sesiones musicales de la noche de Duendeneta dejó buenos beneficios en sus locales, mientras que los de la Praza do Campo miraron con envidia. Eso sí, si hay lamentaciones de los hosteleros, también de los clientes. No toda la hostelería ha estado a la altura. Clientes habituales de bares y restaurantes vieron como se «rateó» con los pinchos y las tapas, una de las señas de identidad de la zona de los vinos. La atención e inmediatez en algún local, alguno de renombre, dejó que desear. Y es que mientras algunos bares contrataron a más personal, otros pretendieron salir del paso sin refuerzos. Mala imagen la que se llevaron los turistas que cayeron en ciertos locales y excelente y grata los que estuvieron en otros. Se necesita una reunión previa de hosteleros con el Concello para coordinar mejor este tipo de fiestas y dialogar más.

ferias y mercados

Buenas iniciativas, pero a mejorar. Este año se celebró la segunda edición de Gastroarte, en la mediana de Ramón Ferreiro. La idea sigue siendo válida e interesante, pero también falla su conexión con el ferial. La sensación de casetas deslavazadas y de tapa huecos para evitar manteros no favorecen a los comerciantes. Acaba siendo un revuelto de gastronomía y artesanía que le falta más definición. Además,  causaba mala impresión que en determinadas horas unas casetas estuviesen abiertas y otras cerradas. Otra buena idea ha sido «O recanto das artes», una feria para los artistas lucenses que podría usarse en el futuro como un foro de encuentro de los creadores y para que el público charlase personalmente con ellos. La feria de este año tenía apariencia de mezcla de puestos un poco atropellados, quizás podría mejorar su estética y presentación, pero también se dispararía si coste de producción. Artesanfroilán tiene su espacio y está consolidado.

falta de limpieza y más seguridad

Los efectos del botellón sin limpiar. Buena parte de las calles de la ciudad notaron los efectos de los botellones y del paso de miles de personas sin que nadie se encargase de limpiar en tiempo y forma. Este año sí se notó más presencia de la Policía Local en la zona, que mantuvieron a raya a los manteros. 

menos actividades paralelas

Faltó la Diputación y la Xunta. Si decimos que la hostelería debería asumir responsabilidades en la fiestas, otras administraciones pasan con más pena que gloria por el San Froilán. El Museo Provincial y el palacio de San Marcos fueron en ediciones pasadas buenos escaparates de exposiciones de cierto prestigio. La Xunta no existió en estas fiestas ni en años anteriores. Se echa de menos el patrocinio de alguna gran actuación o un gran evento cultural con la marca Xunta. Sería bueno que todas las administraciones y los empresarios se reuniesen para la próxima edición, en la que además, como particularidad, arrancará en plena semana  (martes 4) y solo habrá un fin de semana de San Froilán.

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