La historia de la psiquiatría actual


ace unos meses han tenido lugar en un par de días seis muertos a consecuencia de trastornos mentales de sus hijos.

Un hombre mata a sus padres y después se suicida. Una mujer mata a sus padres y después se tira de un puente abajo. Y siguen este tipo de accidentes en estos días, como el reciente de dos niños que los mata su padre. Raro es el día que la prensa diaria no recoge noticias en este sentido provocados por personas afectadas de alguna psicopatía.

Me permito recordar ante estos espectáculos que hace 30 años el Gobierno de Felipe González modificó la Ley de Sanidad suprimiendo todos los Hospitales psiquiátricos que había en el país y justificaba esta decisión diciendo que «la salud mental iba a dejar de ser la cenicienta de la Sanidad español por los avances terapéuticos». Gran idea.

De todas formas se decidía habilitar en los Hospitales generales departamentos para estos enfermos que habían de permanecer en ellos de diez a quince días, siguiendo después un tratamiento ambulatorio. Poner estos límites de fechas a este tipo de pacientes es incomprensible. En la medicina no valen siempre, como en toda biología, los cálculos matemáticos.

Esta determinación también la tomó Italia pero a la vista de los resultados, redujo el tamaño de sus hospitales psiquiátricos pero no los suprimió.

La situación de España, en este sentido, necesita una modificación en la forma de trabajar con estos pacientes. Un enfermo mental que puede ser agresivo puede ser neutralizado habitualmente con la farmacología que existe hoy, pero es precisa una observación sobre ellos durante más tiempo y mucho de ellos necesitan más un psiquiatra que un psicólogo.

En esto la ciudadanía cuando actúa «de motu propio» muchas veces se equivoca y el paciente no sale del psicólogo. Esto ha podido de ser el caso del piloto del avión que se estrelló en los Alpes. Y tampoco se resuelve la situación de esos pacientes cuando se internan 10 días como indica la ley.

Por otra parte su enfermedad no es siempre de la misma forma porque unas veces pueden tener una agresividad mínima y otras mucho más intensa, que no se sabe cuándo se va a presentar porque hay que estudiarlos más en vez de darles en cada momento medicación.

Decir cuando ocurren actos terribles que el paciente estaba bien tratado no sirve como disculpa. Es la política sanitaria la que tiene que completar la atención a dementes graves creando centros de internamiento para estos casos pero no tan grandes como los que existían hace treinta años.

Es preciso desarrollar los llamados centros de media estancia como señalaba en una entrevista en La Voz de Galicia el psiquiatra lucense doctor Vidal Pardo, que a pesar de haber sido programados, cuando se dicto la Ley de anulación de los centros psiquiátricos, no llegaron nunca a desarrollarse.

Hace unos meses, el profesor Rojas decía en la televisión con motivo del accidente aéreo reciente que muchos pacientes necesitan para su clasificación que el médico llegue al fondo de su personalidad porque cuando se quiere dar una clasificación de una depresión se necesitan muchas horas de investigación clínica, no diez minutos, como se le indica al médico habitualmente

La atención sanitaria necesita la existencia de una correcta Medicina Preventiva, no puede organizarse como si de una empresa privada se tratara, o como solía decir un gran profesional español, como un coche que va al taller.

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