Un abogado dice en Lugo que su cliente tiene pocas luces porque pagó con billetes fotocopiados

LUGO

El acusado hizo trabajos manuales para hacer un pago de 750 euros

20 ene 2015 . Actualizado a las 15:11 h.

Fotocopiar, recortar y pegar. Esos fueron los tres pasos seguidos por un joven de Antas de Ulla que hizo trabajos manuales con billetes de 50 euros fotocopiados con los que luego realizó un pago de 750 euros. «Só a unha persoa de poucas luces se lle ocorre», dijo su abogado en el juicio que tuvo lugar hoy en la Audiencia Provincial de Lugo. El acusado, L. L. D., se enfrenta nada menos que a una petición de once años de cárcel y a 7.500 euros de multa, que es lo que solicita el Ministerio Fiscal, aunque alternativamente baja dicha reclamación a tres años de prisión en caso de que el tribunal considere los hechos como una estafa y no una falsificación.

El joven está acusado de falsificar un total 750 euros. Reconoció que fue a un videoclub, fotocopió un billete de cincuenta y, tras recortarlo por ambas caras, lo pegó. Cuando reunió la aludida cantidad se la entregó a un conocido al que previamente le vendió un coche. Cuando quiso hacer la

transferencia del vehículo a su nombre no pudo hacerlo dado que la Jefatura Provincial de Tráfico de Lugo le comunicó que el vehículo tenía varias sanciones de tráfico sin pagar. Esta circunstancia provocó que se pusiera en contacto con el vendedor para deshacer la venta.

El procesado fue al domicilio del comprador víctima y le entregó a su madre un sobre con 750 euros en billetes de 50 que, previamente, «de forma intencionada y con ánimo fraudulento, había fotocopiado, recortado y pegado», según dijo el fiscal. La mujer le devolvió entonces la llave del vehículo, la documentación y le entregó el contrato de compraventa. Sin embargo, cuando le mostró el dinero a su hijo, ambos se percataron de que los billetes eran falsos.

En la vista oral, el acusado afirmó que tanto la madre como su hijo se dieron cuenta de que los billetes que había en el sobre eran falsos y dijo que lo que hizo fue «unha chiquillada, porque o outro fixera negocios conmigo e non sempre cumpría porque me tomaba por tonto». Su abogado calificó la supuesta falsificación como «unha cousa moi burda, unha simulación dunha persoa con poucas luces». Destacó que se veía perfectamente que eran fotocopias que non «enganarían nin a un niñote de tres anos».