O Piñeiro Miño tiene un plazo de 60 días para pagar su deuda

Es el mismo del que disponen las empresas del grupo Núñez

Reunión en el Juzgado Mercantil de la junta de acreedores de Proasur.
Reunión en el Juzgado Mercantil de la junta de acreedores de Proasur.

lugo / la voz

La resolución del conflicto empresarial de O Piñeiro Miño, la macrourbanización proyectada por una sociedad formada por varios empresarios lucenses, cubrió ayer un nuevo capítulo, con la aprobación del convenio de Proasur. Esta fue la empresa creada en su día por Torvar y Núñez para la promoción de viviendas en el polígono Sur K y que estaba avalada por ambos. El único acreedor en este caso era el Sareb que apoyó el convenio que contempla un plan de dinamización, que podría suponer, al final, daciones en pago.

En este complicado encaje de bolillos para solucionar el conflicto, la pelota está ahora en el tejado del resto de las empresas, que entraron en concurso, arrastradas por O Piñeiro Miño: esta misma sociedad, José Constantino Núñez, José Constantino Núñez Vázquez y Pronusa. En el plazo de 60 días tendrán que cumplir los convenios asumidos en su día de aportación de dinero y de fincas.

En el convenio de O Piñeiro Miño los 18 millones iniciales de deuda quedaron en la mitad, tal como aceptaron los acreedores, que aportarán los socios, en función de la cuota de participación. Las empresas de Núñez solucionaron con sus acreedores aportando fincas.

O Piñeiro Miño, por su parte, ya cobró los 500.000 euros que le adeudaba el Concello de Miño e inicia ahora una nueva etapa. Su desarrollo dependerá en parte de cómo se vaya recuperando el sector de la construcción y de cómo avance el urbanismo del municipio coruñés. Con los acuerdos alcanzados para los concursos esta sociedad vuelve a tener futuro, inicialmente con los mismos socios: Torvar, el grupo Núñez, Odegal, Lucus Urban. Estos dos últimos fueron los únicos a los que el problema no los arrastró al concurso de acreedores.

Reformular el proyecto

O Piñeiro Miño tendrá que reformular ahora el proyecto para Miño, para adaptarse a las nuevas circunstancias.

Todos estos convenios fueron aprobados en el mes de noviembre con porcentajes que rondaron el cien por ciento de los acreedores con derecho a voto. A principios de esta semana las sentencias de todos ellos se hicieron firmes.

Queda pendiente también de levantar el concurso de acreedores de Torvar, que fue la empresa que instó el concurso necesario para O Piñeiro Miño, después de que los bancos ejecutaran los avales. Torvar era la única que tenía una situación saneada y que se defendió de los embargos presentando el concurso de acreedores.

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