«Hay materiales arqueológicos de Santa Eulalia que han desaparecido»

Prepara una tesis que recopila el ingente cantidad de documentos sobre Bóveda


LUGO / LA VOZ

Enrique Jorge Montenegro Rúa ultima una amplia tesis doctoral, fruto de años de esfuerzo, sobre todos los aspectos que rodean al monumento de Santa Eulalia de Bóveda. Su trabajo de investigación, que espera terminar el próximo año con la lectura de la tesis, le ha llevado a adentrarse en el mundo tan enigmático de un monumento que vive en continuo riesgo de deficiencias de conservación, muy apreciables en una visita rutinaria.

-Hace tres años emitió un informe a la Xunta advirtiendo de los problemas del monumento. ¿Le hicieron caso?

-Sí, detecté unos ruidos que causaban vibraciones en el monumento. Eran unas máquinas de aire acondicionado y desecado que estaban 24 horas en marcha continua. Además de la propia vibración, este tipo de aparatos empeoran el estado de las pinturas. Me dijeron que era un a especie de experimento, de ensayo, para comprobar qué pasaba con estos aparatos y si servían para evitar la humedad. Lo que causaban era un efecto contrario, se secaban las sales del agua y rompían las pinturas. Me llamaron de la Xunta al día siguiente y se paró el ensayo. Estuvieron un año funcionando.

-Es difícil resolver el problema de las humedades en Bóveda.

-Lo peor que le puede pasar a este monumento son los cambios fuertes de temperatura. Se crean sequedades que son las que dañan las pinturas. La cámara bufa es la que filtra mucha del agua que aporta luego las sales que actúan sobre los frescos. La humedad le puede sentar bien a las pinturas, pero en gran cantidad es contraproducente.

-Se ha invertido mucho dinero y esfuerzos de diferentes personas, ¿pero quizás ha faltado mantenimiento?

- A Santa Eulalia de Bóveda le sientan mal los cambios de criterio en las decisiones. Es un monumento que no quiere cambios bruscos. Lo que sí ha habido es mucho abandono. Por ejemplo, en la zona anterior a la entrada hay como una arqueta de desagüe que dentro tenía un trapo que lo tapaba, lo que no permitía el paso del agua. Este es un ejemplo de estado de abandono.

-Usted no es de Lugo. ¿De dónde le viene su pasión por este monumento?

-Yo creo que todos los que hemos estado alguna vez allí tenemos pasión por Santa Eulalia. Yo soy informático de profesión. Viví seis años en Lugo en la década de los noventa. Mi mentor fue Felipe Arias y a través de la Asociación de Amigos do Castro de Viladonga participé en excavaciones, donde comencé a formarme. Me matriculé en la Uned y luego en la Autónoma de Madrid, donde estoy con el doctorado. Llegué a Bóveda de casualidad, me asombré, me maravillé y me puse a investigar. Me decían, al inicio, que había poca documentación, y no es cierto, encontré muchos documentos.

-Santa Eulalia ha sido estudiada por especialistas de arqueología, pintura, conservación, arquitectura, religión, historia... pero quizás ha faltado un estudio global.

-Se invirtieron enormes cantidades de dinero para su conservación, limpieza, catalogación... pero faltó una cabeza que coordinase a todos los especialistas. Como muestra de que faltó control, hay materiales arqueológicos de las excavaciones de los años ochenta y noventa que han desaparecido.

enrique montenegro investigador

«Se invirtió mucho dinero en su conservación pero faltó un coordinador»

«Lo peor que le puede pasar a este monumento son los cambios bruscos de temperatura»

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