El agua se filtra y daña el arte de Santa Eulalia de Bóveda

La humedad en la zona norte y el sol en la sur afecta a las pinturas del siglo III


lugo / la voz

Santa Eulalia de Bóveda, el monumento del siglo III-IV declarado Bien de Interés Cultural en 1931, vive en una continua espiral de daños, arreglos y daños que han deteriorado su imagen con el paso de los años. Las continuas filtraciones de agua, especialmente en la zona norte (la entrada a la derecha), están causando daños en el monumento y en sus ricas y afamadas pinturas.

Ya en el año 2011, el investigador Enrique Jorge Montenegro Rúa -que presentará el próximo año una tesis global sobre este monumento-, advertía en un informe a la Xunta de las deficiencias en el estado del conservación. Por un lado hacía referencia a la presencia, al menos durante un año, de una máquinas que desecaban el aire, con el fin de evitar la humedad. Este hecho provocó, a su entender, el efecto contrario. «Se secaban las sales que se acumulan en las pinturas y acababan creando roturas en las mismas». Con su advertencia, la Xunta decidió retirar las citadas máquinas.

Pero en otra parte del informe se analizaban las filtraciones de agua que sufre a diario todo el monumento arqueológico. Este hecho, tres años después de aquel informe, sigue produciéndose, con aparentes focos visibles para cualquier visitante del tempo tardorromano. Así, se pueden ver colonizaciones biológicas, cristalización de sulfatos, acumulación de gotas de agua, condensación, entre otros factores dañinos. El estado, como señaló Montenegro, «es lamentable». Para este especialista, los cambios de temperatura son el peor enemigo de un monumento que tuvo grandes inversiones para su recuperación pero no así para su mantenimiento.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
12 votos

El agua se filtra y daña el arte de Santa Eulalia de Bóveda