Las empresas de O Piñeiro Miño se salvan de ir a liquidación

Los empresarios lucenses continuarán con el proyecto coruñés

El monte Piñeiro, de Miño, en el que está proyectada la urbanización con capital lucense.
El monte Piñeiro, de Miño, en el que está proyectada la urbanización con capital lucense.

lugo / la voz

O Piñeiro Miño continuará con su macroproyecto de urbanización en el Ayuntamiento de Miño, después de que la junta de acreedores aprobara ayer el convenio, con el cien por ciento de los votos. De los 18 millones de euros que la sociedad participada por Torvar, Odegal, Lucus Urban y el grupo Núñez, debía a Abanca y al Sareb, pagarán, según el convenio aprobado ayer, la mitad. Aportarán en función de la cuota de participación: 20% Odegal y Torvar; 15% Lucus Urban, de la que forman parte Arenal e Ingapan y 45% el grupo Núñez. Este último efectuará dación en pago de parcelas para cumplir con su parte.

La solución a este problema supuso casi un año de duro trabajo de la administración concursal y de decenas de reuniones para poner de acuerdo a unos socios, que mantenían diferencias que parecían irreconciliables. De no haberse producido este acuerdo, tendrían que ir a liquidación tanto O Piñeiro Miño, como las empresas de los socios que presentaron concurso de acreedores en cascada ante el Juzgado Mercantil, hasta un total de cinco.

Después de la junta de acreedores de Piñeiro Miño, en el Juzgado Mercantil se celebraron otras tres, también con convenio aprobado, de las empresas pertenecientes al constructor José Constantino Núñez: José Constantino Núñez Vázquez, con el 98,27% de los votos a favor; José Constantino Nuñez S.L., con el 99,67% y Pronusa, con el 98,92%. Queda pendiente de junta de acreedores para aprobación de convenio la otra sociedad, Proasur, en la que participan Torvar, Odegal y Núñez.

Proyecto inversor

O Piñeiro Miño fue una sociedad que constituyeron un grupo de empresarios de Lugo para ejecutar una macrourbanización en Miño, en los tiempos de bonanza de la construcción. Primeramente adquirieron los terrenos a través de una UTE, de la que formaban parte todas las empresas de Piñeiro Miño, salvo Torvar, que se incorporó con posterioridad al proyecto.

Para adquirir los terrenos Torvar, Odegal, Lucus Urban y Núñez suscribieron avales solidarios de 14 millones de euros, con dos entidades bancarias, ahora Abanca y Bankia. Esta última acabó traspasando los activos a la Sareb.

Con los terrenos comprados y con el canon pagado al Ayuntamiento la obra no arrancó. El estallido de la burbuja inmobiliaria, cambios en el gobierno autonómico y retrasos en la tramitación de los planeamientos urbanísticos, que siguen sin aprobarse, llevaron a los bancos a ejecutar las garantías.

El primero que recibió la notificación fue Torvar, que aunque su situación estaba totalmente saneada, optó por presentar concurso, en diciembre del pasado año, para frenar la ejecución de los avales. Ese mismo día también instó el concurso necesario de O Piñeiro Miño. El resto fueron en cascada. Se libraron de él Odegal y Lucus Urban.

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