El nuevo bum de apañar castañas

Muchos ven en el fruto una fuente de ingresos, el kilo se paga a un euro


Lugo / La Voz

Las castañas amenazan con convertirse en el nuevo motor económico de A Fonsagrada, al menos durante el otoño. Lo será pronto si el dinero que mueve este fruto sigue creciendo al mismo ritmo. Del año pasado a este, la cantidad de castañas recogidas en la localidad se multiplicó por seis. De los 6.000 kilos con que se cerró la campaña anterior, a los 40.000 de este año. Más que una nueva moda, coger castañas se ha convertido en un nuevo recurso de supervivencia en la localidad. El kilo de castañas se paga a un euro aproximadamente, lo que quiere decir que -en apenas unos meses- la castaña ha movido unos 40.000 euros en la comarca lucense.

«Sempre dixen que no monte había moito diñeiro que non se estaba aproveitando», destaca Manolo Fernández Fernández, responsable de la sociedad cooperativa Chorima, que apunta que hay todavía mucho fruto al que no se le está dando importancia. Manolo no se explica qué es lo que ha pasado este año con las castañas. Al ser un fruto tan estacional, los ingresos por recoger castañas no son más que un mero complemento para muchos, pero entre los que fueron a recoger castañas este magosto, encontramos a muchos profesionales. «Algúns aparecen por aquí con 200 kilos, pero outros traen 800», asegura Manolo Fernández.

Con tanta gente desocupada en nuestra comunidad autónoma, muchas familias sobreviven en Galicia gracias a las pensiones de los mayores. En buena parte de los casos ese dinero no es suficiente para sostener el nivel de vida y las familias buscan otros recursos con los que complementar los ingresos familiares. Las castañas son la excusa perfecta para entretenerse, disfrutar de una jornada de campo al aire libre o hacer actividades que refuercen los lazos de parentesco y ahora, además, ganando dinero.

Preguntado sobre cómo es el perfil de la gente que sale a apañar castañas, Manolo confiesa que «as veces engana moito». «Hai xente xubilada e con pensións altas que se ve que non o necesitan, o mellor o fan por ambicionar os cartos», continúa al tiempo que destaca que hay otra mucha gente que necesita esos ingresos para salir adelante. Pone el ejemplo de un chaval del pueblo que quería comprarse unas botas de fútbol. «Un día chegou aquí con algo máis de 300 kilos de castañas, que alegría cando viu na súa man os 300 euros para mercar as botas».

Para Manolo es una alegría que todo el dinero que él entrega por castañas se reinvierta en el pueblo, poco a poco lo que se consigue es aumentar el nivel de vida de la comarca fonsagradina. «Esta foi unha campaña fabulosa. Fai moitísima ilusión poderlle dar diñeiro á xente que o necesita de verdade», reconoce Manolo.

Su empresa hace llegar las castañas de Galicia países europeos como Francia e Italia, aunque mucha se queda en España. Valencia y Madrid son las ciudades a donde más destinan. «Vendemos moita a viveiros, que a queren para xerminar castaños». Para Manolo este bum de las castañas es una buena forma de salir de la crisis.

Bajo su punto de vista, todavía queda mucho camino por recorrer. Considera Manolo que las administraciones podrían hacer mucho más que lo que hacen para fomentar este negocio que empieza a despuntar de una tradición tan antigua que nos lleva acompañando toda la vida.

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