Doña Urraca se queda sin pazo y el solar de los ataúdes se convierte en selva

Xosé Carreira LUGO / LA VOZ

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

Las obras de rehabilitación deberían estar acabadas en 2009, pero nadie movió una piedra

24 ago 2014 . Actualizado a las 12:12 h.

¿Se imaginan que a cuatro pasos de la catedral de Santiago hubiese una zona de restos arqueológicos convertida en silveira y un pazo destrozado? ¿Lo permitiría la Xunta? Lo que no pasa en la capital de Galicia y en otras ciudades históricas de Galicia sucede en Lugo. El pazo de Doña Urraca y el solar de la vieja fábrica de ataúdes, lleno de restos arqueológicos, constituyen la que es, quizás, la estampa más bochornosa de la ciudad. Todo ese feísmo atroz al lado de una Muralla que es Patrimonio de la Humanidad.

El pazo se desmorona. Cualquier día se vendrá abajo. Sus interiores están destrozados. El solar donde se encuentra está lleno de maleza, de basura. Hay ratas. Y todo, con la catedral y la Muralla como telón.

En octubre de 2007 la exconselleira Teresa Táboas, del BNG, presentó el plan para la zona después de haber encargado y pagado un estudio efectuado por dos arquitectas viguesas. Estas propusieron, y fue lo que aceptó en su momento la Xunta, edificar en el solar de los ataúdes para hacer apartamentos de alquiler para personas jóvenes y mayores, un centro de día con capacidad para treinta personas y la rehabilitación del Pazo de Doña Urraca para albergar un centro de estudios de documentación e investigación de servicios sociales. Debajo del edificio de los apartamentos y el centro de día irían unas pasarelas para que el público pudiese ver los restos arqueológicos del solar. En el pazo preveían una sala de usos múltiples en la planta baja, y en el resto, centro bibliográfico y de documentación.