Dispara a un hombre y al hijo de este y se pega un tiro en la sien

Los tres, incluido el autor de los disparos, de 87 años, se encuentran estables y fuera de peligro


La Voz / Lugo

El vecino de O Couso, en Cervantes, que intentó quitarse la vida después de disparar contra dos convecinos, Manuel Fernández Fernández, de 87 años, sigue ingresado en la uci del HULA. En esta misma unidad se encuentra también una de sus víctimas, José Gómez Gómez, de 62 años. La situación de ambos es estable. Rubén Gómez Coelho, de 21 años, hijo del anterior, que recibió dos disparos y que fue trasladado a Santiago, donde fue sometido a una intervención quirúrgica, también se encuentra fuera de peligro.

Todavía se desconoce la razón por la que Manuel Fernández disparó contra sus convecinos en la mañana del viernes pasado, cuando padre e hijo se hallaban en una finca segando la hierba. Algunas de las personas consultadas señalaron que Fernández, aunque tenía un carácter bastante especial, no había tenido problemas graves con la familia de su convecino, al menos que trascendieran.

Eso sí, todos coinciden en señalar que Fernández Fernández solía enfadarse y reaccionar de forma violenta cuando lo llamaban por su sobrenombre, O Gaxolo.

El presunto agresor guardaba en su casa numerosas armas de fuego porque, según confirmaron algunas fuentes, tenía una habilidad especial para repararlas. Muchos vecinos de un amplio radio conocían esta facultad y le llevaban todo tipo de armas de fuego para que las reparara. El octogenario también fabricaba pistolas artesanas que funcionaban perfectamente. Algunas fuentes aseguran que el arreglo de las armas de fuego fue la profesión a la que se dedicó durante toda su vida y que le podía haber reportado los ingresos con los que se mantenía.

En el entorno de O Couso todo el interés por saber el estado de los heridos se centró en el padre y en el hijo, que son unas personas muy bien valoradas y sobre las que los comentarios positivos abundan. No ocurre lo mismo con su convecino.

Animales abandonados

La Guardia Civil estaba buscando ayer a alguien que se hiciera cargo de los animales que tenía Manuel Fernández en su vivienda, en su mayoría gallinas y conejos. Mientras tanto, todo el mundo en Cervantes se pregunta qué ocurrirá con él en el momento en el que reciba el alta sanitaria, si es que su evolución sigue siendo favorable. Se especula sobre si regresará al pueblo, o si, por el contrario, le buscan otro lugar para vivir.

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