La extraña muerte del Queen´s pudo ocurrir en una habitación del burdel

Los perros policía también detectaron rastro del cadáver en una estancia


lugo / la voz

Los perros policía que el pasado martes estuvieron en el Queens, el burdel más polémico de Galicia, también hallaron vestigios de la existencia de una persona fallecida en una de las habitaciones del establecimiento. Sería la misma que hipotéticamente fue enterrada en un zulo debajo del despacho del encargado del establecimiento, según las estimaciones de los investigadores. Fue en la misma estancia donde hace cuatro años agentes de la policía científica, acompañados de la jueza Pilar de Lara, llevaron a cabo tareas de desconchado de la pintura de las paredes para recoger muestras. Estas fueron enviadas a un laboratorio especializado y confirmaron que se trataba de sangre humana, si bien no fue posible obtener ningún dato de ADN.

En la habitación, sin duda

Los dos canes expertos en la detección de restos humanos marcaron la habitación en varias ocasiones y, además, por separado. Los animales también delimitaron otra zona correspondiente a un zulo que fue habilitado bajo el suelo de la oficina de José Manuel García Adán y también del local donde se guardaban herramientas.

Los investigadores ya trabajan ahora en la búsqueda de elementos que puedan conducir a pistas para poder identificar a la persona que pudo haber sido enterrada en el lugar y que fue retirada posteriormente por personas desconocidas y por razones que no se conocen.

La teoría que cobra más fuerza, después del trabajo realizado por los perros especialistas de la Guardia Civil ?con un grado de fiabilidad muy alto, según algunos expertos- es que el cuerpo pudo ser transportado de un lugar a otro. Así se explica el hecho de que los animales siguieran un rastro que detectaron incluso pasando por debajo de los marcos de algunas puertas. Incluso de uno de ellos fueron tomados muestras por si pudieran haber quedado en el mismo algunos restos.

Cobra fuerza la posibilidad de que esa hipotética muerte violenta se hubiese producido en el interior de la habitación. La sangre producida por los golpes quedó en la pared y, de hecho, fueron recogidas muestras. Trataron de eliminarla totalmente utilizando productos de limpieza, pero no lo consiguieron. Como necesitaban deshacerse de las pruebas lo que hicieron fue repintar las paredes de la estancia. La presunta víctima pudo haber fallecido tras golpeada repetidamente contra la pared.

El cadáver, arrastrado

Con la víctima ya cadáver, el autor o los autores del hecho la habrían transportado a otro punto para deshacerse de ella. Creyeron que la mejor solución era hacer un zulo y enterrarla en el mismo, dentro de una caseta al fondo de la finca. El siguiente paso fue hormigonar el suelo del local, y todo solucionado.

Por el proceder de los dos perros especializados, los investigadores no descartan que el cadáver fuese arrastrado por la finca hasta el zulo, que está a cien metros del edificio propiamente dedicado a burdel. Hay un dato que daría mucha base a esta teoría: los canes incluso marcaron una caja de registros de la instalación eléctrica de la habitación, existente en las proximidades de una puerta. Los guardias encargados de la investigación científica se llevaron parte de la misma con vistas a un minucioso estudio. Cualquier detalle, por mínimo que sea, puede resultar vital.

Testigos ya sin miedo

Aunque la jueza y los investigadores van teniendo un mayor número de piezas, es necesario encajarlas. Es una tarea difícil, pero no imposible. Los testimonios ofrecidos en su momento por mujeres que trabajaban en el Queens y que se refirieron a los insistentes comentarios sobre la misteriosa desaparición de una empleada cobra gran relevancia. Es posible que haya mujeres que en su día no contaran todo lo que sabían por miedo. Al parecer, alguna ya se puso en contacto con la jueza para hablar del asunto.

Ahora que parece confirmarse que en el Queens se ocultó algún cadáver, la investigación se amplía en varios frentes. En primer lugar para intentar validar con datos que el crimen se pudo producir en la habitación donde apareció la sangre, que el cuerpo fue trasladado al zulo y enterrado allí. La segunda parte sería la de tratar de encontrar alguna pista sobre quién se llevó los restos y por qué motivo. Los investigadores no descartan que una persona se pusiese muy nerviosa cuando conoció que el solar del burdel podía cambiar de manos como consecuencia de todo el proceso judicial. Entonces encargaría el trabajo de la retirada del cadáver. Alguien, preparado con material adecuado para cortar el hormigón, recibió el encargo de ir al lugar y llevarse los restos.

Todo estos datos forma parte de una teoría de trabajo de la investigación. Al arrancar la operación Carioca, hace más de cuatro años y medio, la desaparición de una persona era toda una conjetura. Transcurrido el tiempo comienzan a aparecer evidencias.

El trabajo de los laboratorios podría agilizarse para tener datos y dependiendo de eso no es descartable que incluso algún investigador se desplazase a Brasil o se solicite la colaboración policial de ese país, para localizar a familiares de una mujer de dicha nacionalidad que supuestamente desapareció en España de forma misteriosa hace unos seis años.

Por separado y repetidamente, los perros marcan el mismo cuarto seis años después

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