Las discrepancias en O Piñeiro Miño llevan a concurso a otra sociedad

Solicitan el voluntario y el necesario para Proasur en un mismo día


lugo / la voz

Las diferencias, cada vez más irreconciliables entre los socios de O Piñeiro Miño, la empresa creada por varios empresarios de Lugo para poner en marcha la macrourbanización de Miño, han llevado a que, en un mismo día y con menos de una hora de diferencia, se presentaran dos concursos de acreedores en el Juzgado Mercantil para una misma empresa: Proasur Inversiones. Uno de ellos, voluntario, por parte de la propia empresa de la que son administradores José Bouso (Odegal) y Daniel Lombardero (Torvar), y otro necesario, instado por José Constantino Núñez S.L. y por José Constantino Núñez Vázquez S.A.. El pasivo que acumula Proasur supera los cinco millones de euros.

Las dos últimas empresas, junto con Pronusa, todas ellas del empresario José Constantino Núñez, que estaban en preconcurso desde el pasado mes de diciembre, presentaron ayer la documentación para el concurso. Por el momento, no fue admitido ninguno de los tres. El anuncio del inicio de las negociaciones para llegar a un acuerdo con los acreedores fue realizado por el constructor lucense al día siguiente de que presentara concurso voluntario Torvar e instara el necesario para O Piñeiro Miño.

Torvar, que fue la primera que solicitó la intervención judicial, al amparo de la Ley Concursal, lo hizo para frenar los embargos, como consecuencia de la ejecución de un aval solidario de 15 millones de euros firmado por los socios de O Piñeiro Miño. Este dinero lo utilizaron para la compra de los terrenos en los que iban a levantar la macrourbanización de 700 viviendas y otros servicios y en el pago del canon al Ayuntamiento de Miño. Las fincas pertenecen a una UTE que se formó para abordar este proyecto, de la que forman parte todos los socios, salvo Torvar.

La primera cascada de concursos se desató después de que fracasaran las negociaciones de los socios con Novagalicia y con Bankia, que acabó traspasando este activo a la Sareb, para buscar una salida al problema de la urbanización de Miño.

Acuerdo frustrado

Los socios de Piñeiro Miño, una sociedad participada por Torvar, José Núñez, Odegal y Lucus Urban, tenían ya prácticamente ultimado un acuerdo, que a última hora no se pudo concretar, como consecuencia de las diferencias entre los socios por las aportaciones que le correspondía a cada uno.

La judicialización del problema societario llegó con la presentación del concurso de Torvar. En ese momento se pensó que todavía podía haber un acuerdo entre las partes, que evitara el concurso de los que quedaban, como es el caso de Odegal, que junto con Lucus Urban son las únicas sociedades que se mantuvieron, al menos de momento, al margen del concurso. Tras el episodio de ayer parece difícil el entendimiento.

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