El espectáculo de la cascada de Vilagocende, en A Fonsagrada

Está considerada la segunda fervenza más grande de Galicia

Cascada de Vilagoncede, en A Fonsagrada Cascada de Vilagoncede, en A Fonsagrada

Las lluvias y el deshielo provoca escenas hermosas en la naturaleza, como en el caso de A Seimeira de Vilagocende, en A Fonsagrada, y su río Porteliña. Se trata de la segunda fervenza más grande de Galicia, de unos 50 metros de altura. Para algunos es la primera, en dura pugna con la de O Toxa, en Silleda. El Concello habilitó unas pasarelas de madera para poder acercarse lo mejor posible a una zona llena de encanto y humedad. Para poder llegar a esta cascada es necesario hacer una ruta a pie de algo más de un kilómetro en descenso. Antes, para llegar al punto donde se coge el sendero, hay que llegar hasta A Fonsagrada. A la altura de la iglesia, se coge a la derecha, para coger la carretera LU-721 dirección a la aldea de Vilagoncede. A 300 metros de esta aldea se puede dejar el coche aparcado y se verá el indicador a mano derecha. A partir de ahí será un sendero entre tramos de bosque de carballos y de piñeiros del país, hasta llegar a la bravura del agua que aparece en caída libre, en un bosque de ribera con bidueiros, ameneiros y carballos.

También existe la alternativa de visitar un mirador enciba de la seimera (término que se usa en esta zona limítrofe con Asturias para denominar a las cascadas), que ofrece otra perspectiva.

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El espectáculo de la cascada de Vilagocende, en A Fonsagrada