Anomalía cromosómica en el asesino de Maruchi


Coincidiendo con los análisis a los que fue sometido para la celebración, en la primavera del año 1994, del juicio por la muerte de la niña de Goiriz, Maruchi Rivas, cometida el 16 de septiembre de 1992, los psiquiatras apreciaron que José María Real López tenía una anomalía cromosómica. La definieron como el síndrome de Klineceter. Detectaron que poseía un cromosoma de más que posiblemente le hiciese proclive a la paidofilia. Sin embargo esto no quiere decir, ni mucho menos, que quienes están afectados por esta síndrome tengan tendencias como las de esta persona.

Real tiene 47 cromosomas en vez de los 46 que son los habituales y que se reparten en 23 parejas. Los psiquiatras que le analizaron dijeron de él que tenía «una personalidad antisocial y tendencia a aprovecharse de niños». Definieron su inteligencia como media alta, «influida por los trastornos inherentes a la psicopatía que padece, si bien no le impide su autocontrol». El tribunal de la Audiencia Provincial de Lugo que lo juzgó le rebajó la pena al apreciar la atenuante de psicopatía.

Los forenses, durante su intervención ante el tribunal destacaron: «La situación cromosómica no le impide ser total dueño de sus actos y, por lo tanto, responsable de estos».

José María Real López, en el transcurso de su declaración, dijo que el día que mató a Maruchi en una carballeira situada detrás del polígono industrial de Vilalba se encontraba bajo los efectos del alcohol y que había tomado dos pastillas de Tranxilium 50. Esa situación, dijo, le impidió saber si llegó a violar a la pequeña o no. El tribunal consideró que sí lo hizo cuando la víctima aún estaba con vida.

Por los hechos, la Audiencia Provincial de Lugo le impuso una pena de 56 años de cárcel que está cumpliendo actualmente en Soto del Real. El tribunal lucense no quiso reconocer que el Estado tenía responsabilidad al haberle concedido un permiso carcelario al violador. Muchos años después, los padres si lograron ese reconocimiento y fueron indemnizados por ello.

Después de cometer el asesinato, Real dejó el cadáver de la pequeña, que previamente había metido a la fuerza en un vehículo Ford Fiesta de color blanco que previamente había alquilado para él un amigo de Lugo. Quince días después fue detenido por la Guardia Civil en Padrón. Algunos vecinos lo habían reconocido por las fotos suyas que salían en los medios de comunicación. Esas tres semanas sin noticias del asesino de la niña generaron una auténtica convulsión social en toda Galicia.

En su momento, el Consejo General del Poder Judicial abrió un expediente al juez instructor de Vilalba por la publicación de la identidad del sospechoso. Gracias a ello pudo ser capturado.

Real López dijo que cuando mató a la niña se encontraba bebido y drogado

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