«Los políticos perdían el culo por salir en la foto con Dorribo»

El empresario José Luis Otero no aportó datos a la jueza Estela San José

la voz

«El señor Orozco (José Clemente López Orozco, alcalde de Lugo) sabe que tengo mucho material del caso Campeón y de otros y cualquier día empiezo a largar». Quien esto declaró, el empresario José Luis Otero Feijoo, en una entrevista radiofónica concedida a principios del pasado mes de febrero nada aportó comprometido para el regidor en la declaración que ayer efectuó como testigo ante la jueza Estela San José que lo llamó para que le contase. No lo hizo, y según algunas informaciones, salió del juzgado con una buena reprimenda porque, como colofón a la declaración, le pusieron una grabación en la que, entre otras cosas, supuestamente insultaba a la instructora. En esa cinta, que tiene como protagonistas, entre otros, a Jorge Dorribo y a Otero, sale a relucir en varias ocasiones el actual presidente de la Audiencia, José Antonio Varela Agrelo.

Otero le explicó a la jueza que el día en que habló por la radio fue al siguiente de celebrarse un juicio por las reproducciones de los leones que el Concello no le pagó a su anterior empresa. Le llamó su «compadre, vecino y amigo, Paco Rivera Cela» y le preguntó por el tema. El empresario empezó a hablar y se dio cuenta de que estaba «en el aire» (término radiofónico que quiere decir que la conversación sale en antena) porque había más tertulianos. Expresó que no concedió ninguna entrevista y definió lo ocurrido como «un atraco» de Paco Rivera al que contó «muy dolido» la actitud del Concello de Lugo y «fundamentalmente del alcalde». Recordó con respecto al juicio de los leones que consideraba que lo ganaría, el dinero no iría para él ni sus hijos sino para la administración concursal.

«Absolutamente indignado por el tema de los leones, quizás se me calentó la boca y dije cosas que, quizás, no debió decir. Incluso dije cosas que, a lo mejor, debiéndolas decir no tengo pruebas suficientes como para mantenerlas», expresó.

«El curita»

En otro momento de su declaración le dijo a la jueza que conoce todo lo que publicaron los medios y, por eso, sabe que al alcalde le llaman «number 1, el curita... todo esto por lo que se publica».

A mayores de lo que dicen los periódicos, aclaró, no sabe nada más, aunque recordó que el alcalde lo «engañó reiteradamente». En el último año y medio mantuvo varias reuniones con él y con María Novo, su jefa de gabinete, la concejala Sonia Méndez y la técnico Marta Carballal, para buscar soluciones «más o menos ortodoxas» al asunto de los leones. Tras quince encuentros, recordó, el alcalde lo mandó al Contencioso y que «Dios quisiera que ganara el Ayuntamiento».

No solo las preguntas se refirieron a Orozco. Le preguntaron si sabía algo de Dorribo que tuviera que contar. «Sé muchas cosas, pero no sé las que son verdad y las que no», respondió. Aclaró que el empresario no paraba de hablar, aunque después de ser detenido tuvo claro que muchas cosas que no eran ciertas como, por ejemplo, lo del avión. Resulta que lo «estrenaron» Dorribo y Otero junto a sus esposas. Sin embargo después se enteró de que ni era del él, sino que lo había alquilado. Lo mismo sucedió con un helicóptero.

Otero, que declaró en calidad de testigo, le dijo a la magistrada que con Dorribo se llevó «una verdadera desilusión» cuando se enteró de todo lo que pasaba, aunque dijo no tener idea de lo que era verdad o mentira.

El empresario de O Ceao significó que era consciente de la relación que tenía Dorribo con algunos políticos. «Perdían el culo todos los políticos para salir con él en la foto. Todos sin excepción», especificó. Asimismo recordó que había cenas a las que Dorribo iba con 50 placas para entregar, aunque dijo que no todas eran para entregar a políticos.

La cinta

La guinda final de la declaración fue la audición de una grabación en la que Dorribo le pide que vaya a hablar con el presidente de la Audiencia, José Antonio Varela Agrelo, para reclamarle que le devuelva el dinero que dice haberle dejado para que el novio de su hija montara una farmacia en Santiago y también el correspondiente a un viaje que sostiene haberle pagado. Esta petición de Dorribo se producía porque se sentía defraudado por el comportamiento del magistrado cuando se encontraba en prisión. Supuestamente creía que haría algo para que pudiera dejar la cárcel, pero el controvertido empresario le dice a Otero que el magistrado se marchó de vacaciones. Dorribo acabó saliendo, pero porque acabó implicando a más personas. En esa grabación Otero Feijoo también arremete contra la jueza instructora.

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