Una testigo ratifica que un guardia y un policía le ofrecieron trato de favor

Una vista previa lleva de nuevo al juzgado a los principales imputados en la trama

la voz

La empleada de un club de alterne de A Mariña ratificó ayer en una vista previa, celebrada en Lugo dentro del marco de la operación Carioca, que un un guardia civil informó previamente de que iba a realizarse una redada en el interior del establecimiento. También dijo que le prometieron, a ella y a otra compañera, que tendrían un trato de favor si declaraban en contra del propietario del establecimiento mariñano.

La jueza que se encarga de la instrucción de la operación, Pilar de Lara, planteó el acto judicial para evitar que el testimonio presentado en su día por la empleada del club de alterne quedara sin ningún tipo de ratificación porque la testigo anunció en su momento su intención de marcharse esta misma semana a Brasil. Esa fue la circunstancia de que la magistrada convocara ayer a las partes para el acto.

La vista previa tuvo una duración aproximada de hora y media y a la misma asistieron algunos de los principales imputados, acompañados de sus abogados. Entre los presentes estaban el presunto proxeneta, José Manuel García Adán; uno de sus brazos derechos, José Manuel Pulleiro (ambos se encuentran actualmente en prisión y acudieron esposados) y el guardia civil Armando Lorenzo. No acudió el inspector de la Policía Local, imputado también en la operación, José Ramón Río.

La testigo, a petición de su propio abogado, reconoció al que fuera cabo de la Guardia Civil, Armando Lorenzo. En la declaración que hizo en su momento explicó que a este agente lo había conocido precisamente en la polémica redada llevada a cabo en club Carús de Ribadeo. La testigo destacó que ella desconocía que iría la policía o la Guardia Civil, pero sí había compañeras suyas que eran conocedoras del servicio. En este sentido recordó que supuestamente el guardia había ido a otro club para contarle a una de las empleadas el plan de trabajo. Precisamente por esta filtración, según la testigo, algunas de las empleadas del Carús supieron lo que iba pasar, aunque cuando las avisaron ya los guardias se encontraban en el interior del establecimiento.

En el transcurso de dicha redada detuvieron a las mujeres que estaban en situación ilegal, entre ellas la testigo. Esta y una compañera fueron llevadas a otro lugar donde, supuestamente, el guardia les ofreció un presunto trato de favor consistente en facilitarles un abogado mejor al que les correspondería de oficio y en no ponerles una carta de expulsión o, en todo caso, retirársela, pero siempre y cuando contaran lo que pasaba en el Carús, un club que estaba con frecuencia en el punto de mira de los agentes.

La mujer dijo que el trato había sido que no les pondrían la carta de expulsión, pero ella se encontró con la desagradable sorpresa de que cuando fue a casarse a una iglesia de la ciudad, apareció personal de extranjería. En ese momento, según su versión, el funcionario le dijo que tenía carta de expulsión y que si quería la deportaba en aquel mismo momento. «Pero como soy bueno y te acabas de casar, no te voy a deportar», supuestamente le manifestó este funcionario, siempre según la empleada del club.

El paso siguiente, según su declaración, fue que un abogado tuvo que intervenir para retirar la polémica carta, previo pago de 600 euros. La testigo dijo que su amiga tuvo mejor suerte porque cree que, en ningún momento, le llegaron a poner la carta de expulsión porque entró y salió del país sin ningún tipo de problema.

La testigo llegó a decir que se consideraba «gilipollas» por creer que no le pondrían la carta. Recordó que quienes le dijeron eso fueron un guardia civil y un policía nacional de bigote cuyo nombre no recordaba. Ambos les dijeron, recordó una vez más, que si declaraban todo lo que sabían se librarían de la famosa carta.

La primera declaración de la testigo que intervino ayer en la operación Carioca fue en junio de 2010. A posteriori, realizó una segunda porque la primera tuvo que suspenderse como consecuencia de una inundación que afectó a las dependencias judiciales.

La mujer que declaró ayer ratificó lo que ya había manifestado en su momento. Dijo que era frecuente la presencia de policías en los clubes de alterne, a uno de los cuales conocía por sus apetencias sexuales y porque se quitaba un diente. También le habían preguntado en su momento si iban curas por el establecimiento y ella respondió que había uno que iba que decía que era sacerdote, pero lo desconocía. Tenía barba, bigote y el pelo largo.

Otra de las cuestiones que contó es que a una fiesta de cumpleaños del Queens supuestamente también acudió un guardia civil motero parte de cuyas carreras presuntamente pudieron ser financiadas, entre otros patrocinadores por García Adán que ponía publicidad de sus negocios en la moto.

En su momento, muchas de las preguntas se refirieron al cabo de la guardia civil imputado en el caso. Dijo que este, supuestamente, ayudaba a muchas mujeres dándoles papeles.

La testigo también dio por válidas las explicaciones que en su día dio sobre los precios de los pases. Media hora, 45 euros. El club se quedaba con el 50% del importe de las consumiciones que servían.

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